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¿Esperar o actuar ya?

25-08-2026 | 02:55

Kirchner ya pasó de la etapa de la construcción a la etapa de la destrucción, pero su vigenciaestá supeditada a la resistencia que podamos hacer los gobernadores". La reflexión no corresponde aun mandatario provincial opositor sino a un gobernador justicialista, que profesa en público elkirchnerismo pero que desde hace tiempo cambió su discurso, al menos en privado.

Ese tipo de reflexión es el denominador común de muchos gobernadores peronistas que noquieren romper lazos con una administración central que permanentemente les recuerda, quién manejalos recursos.

Uno de los exponentes de ese tipo de "asfixia", como denominó alguien cercano a Daniel Scioli,lo sufre el mandatario bonaerense cuando la Nación, de manera antojadiza, aguarda hasta últimomomento para enviarle los 244 millones de pesos correspondientes a la cuota del Programa deAsistencia Financiera (PAF).

El propio Scioli habría tenido, días atrás, un encuentro a solas en Olivos con CristinaFernández, en un tono muy duro, debido a las "operaciones" orquestadas por el santacruceño.Incluso, hay quienes sostienen que el gobernador bonaerense ha manifestado en intimidad, suhartazgo en la relación con los Kirchner.

Lo mismo ocurre con otros mandatarios, aunque la deuda de sus provincias y la lejanía hacen quehaya chisporroteos manifiestos con la Casa Rosada. Tal es el caso de Córdoba, donde Juan Schiarettiadvierte en público al gobierno nacional sobre las consecuencias que en esa tierra genera la demoradel envío de fondos.

No obstante, Fernández de Kirchner habría dado algunos indicios a varios mandatarios de que elEjecutivo atenuará la Ley de Responsabilidad Fiscal que, en otras palabras, quitaría a la mayoríade las provincias el peso del pago de una deuda con la nación que algunos ubican en casi 100 milmillones de pesos, con vencimientos más que importantes el próximo año.
"Espera un poquito que vamos a hacer algo", le dijo la presidenta a un gobernador, queestaba convencido de salir a romper lanzas con la administración central.

Mientras, "la maldición K" parece surtir efecto en la oposición. Primero se deterioró larelación de Elisa Carrió con el Acuerdo Cívico y Social -radicales, socialistas y cobistas- y ahoraparece pasar lo mismo entre la UCR y el espacio del vicepresidente Julio Cobos.
El reemplazante de Gerardo Morales en la jefatura del radicalismo alimentó la interna en laUCR, que parecía acabada luego de la performance electoral el pasado 28 de junio. El propio Moralespretende que su sucesor no sea un hombre de Cobos, porque sabe que eso terminaría por alejar delAcuerdo Cívico y Social a su aliada, Elisa Carrió. Cobos por su parte dice a suyos y ajenos que siel futuro jefe radical no es de su confianza, el no será candidato a presidente. Además, considera"irrecuperable" su relación con Carrió.

Lo cierto, es que quienes pretenden a Cobos candidato con todo el partido detrás consideran quedebe llegarse a un consenso, porque "sería un gran error" que se encumbre a un dirigente en lapresidencia del Comité Nacional por mayoría de votos y no producto de un acuerdo. En ese sentido,Ernesto Sanz parece ser el único dirigente capaz de representar a todas las facciones.
Mientras, Mauricio Macri contempla los ruidos en el Justicialismo. Habla con todos pero nocierra ningún acuerdo. ¿Por qué no ahora, que el PJ está convulsionado y sin líder? Dicen cerca deljefe de gobierno porteño, que hoy no es confiable el peronismo, que después del 28 de junio parecíaque se movilizaría detrás de Francisco de Narváez y, sin embargo, no hubo un sólo dirigente que sepasara a las filas de Unión-Pro.

No obstante, en el macrismo admiten que "el mejor escenario" para el proyecto Macri 2011 es conKirchner intentando liderar el PJ. "Kirchner divide al peronismo en tres tercios, y al menos conuno de ellos podríamos armar algo", opinan en la mesa chica del PRO. "Hay que esperar", dicentodos. "Hay que avanzar ahora", dicen cerca de Néstor Kirchner. El tiempo dirá quien tuvo larazón.

(*) Agencia DYN

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