Carrió quería que su carta sea privada, pero sus diputados no se lo permitieron. La renuncia alAcuerdo Cívico y Social, esa fuerza que había construido con el radicalismo, socialismo, GEN yotros partidos, debía ser -según sus propios legisladores- dura, contundente y sobre todo pública.Pero antes de que Lilita se sentase a escribirla en su departamento, hubo una serie de encuentrosreservados que definieron lo que esta tarde se hizo público: la Coalición Cívica deja de ser aliadadel radicalismo, el socialismo y el GEN, por ahora.
Desayuno de verdades. A las 8.25, hasta el living de su departamento de Recoletallegaron Gerardo Morales y Ricardo Gil Lavedra, dos de sus grandes amigos radicales. En la casa losesperaban Carrió y dos de sus diputados más incondicionales: Horacio Piemonte, uno de los cerebrosde la ruptura con el Acuerdo y Alfonso Prat-Gay. Patricia Bullrich llegó a las 8.34, justo cuandoGil Lavedra estaba por cerrar la puerta de entrada del edificio. Allí, mientras se servía el café,Lilita fue al grano: adelantó su renuncia al frente electoral. “No estamos dispuestos areproducir la Alianza”, dijo. “Ahí no volvemos, no vamos a entregarnos a una nuevatraición”, lanzó mientras apagaba un cigarrillo por la mitad, como siempre hace.
Al encuentro también había sido invitado el diputado y precandidato presidencial RicardoAlfonsín, que esquivó el desayuno. “Al haber dejado a Ricardito como el único puente dediálogo, si iba quedamos en off side con el partido”, reconoció uno de los más estrechoscolaboradores, que adelantó que Alfonsín oirá los reclamos de Carrió y trabajará para saldar lasdiferencias. “Nosotros apostamos al Acuerdo Cívico”, explicó un ladero del radical.
En el cónclave, los diputados cívicos enumeraron uno por uno los motivos que los obligaban aromper relaciones: cierto manejos en la legislatura de Buenos Aires, donde la CC reclama unaoposición intransigente al sciolismo y al duhaldismo, la postura de Binner en el tema retenciones yel apoyo de Alfonsín a ella, la posibilidad de que Cobos pueda ser el candidato del espacio, ysobre todos agresiones a Carrió por parte de Stolbizer y Ernesto Sanz. “Fue un encuentrocordial pero se dijeron cosas duras”, relató a Perfil.com un testigo del encuentro reservado.
Antes de que Morales y Gil Lavedra se fueran del departamento, Lilita les adelantó que iba amandarles una carta personal a ambos, así como a Mario Negri y Ricardo Alfonsín, sus otros dosconfidentes dentro de la UCR. En principio la misiva iba a ser privada, pero los dichos de Sanz,que hoy declaró y reafirmó que, para él, Carrió ya se había ido del ACyS, cambiaron el panoramadrásticamente. En la huestes de Lilita ven a Leopoldo Moreau y Jesús Rodríguez detrás de laspalabras de Sanz. A ellos hace referencia Carrió en la carta cuando habla de “los gerentesque manejaron la UCR durante años”. En el entorno de Sanz justificaron las palabras deltitular de la UCR. “Hay cosas que no se pueden aguantar, había que decir algo”, afirmóa este medio un colaborador del mendocino.
Después del desayuno, Carrió reunió a todos sus diputados, que le reclamaron que la carta seapública. Y así fue. Lo demás es historia conocida: un final anunciado para la novela del armadopolítico, aunque cerca de la chaqueña aclaran que la carta fue una suerte de ultimatum y no unarenuncia. Patricia Bullrich señaló a Perfil.com: “Es un impasse político pero no parlamentario” . “Enla reunión con Morales y Gil Lavedra, que fue dura pero amable, planteamos que hay que terminar conlas prácticas reñidas con la ética”, añadió.
Los tres enemigos de Carrió. Tres nombres se repiten en la boca de los diputadosde la CC para explicar esta ruptura: Cobos, Binner y Stolbizer. Los tres han tenido fuertes crucescon Carrió y hoy son señalados como los enemigos de Lilita dentro del Acuerdo. “Es unproblema de relación de fuerzas. El socialismo y el GEN tiene que asumir su rol, el Acuerdo Cívicoes la Coalición más el radicalismo y el radicalismo más la Coalición, que lideran”, aclaróPatricia Bullrich, que cargó sus armas contra Binner y Stolbizer.
“Binner ni siquiera iba a los actos que ellos hacían en Santa Fe. Fueron en contranuestro en la ciudad, en provincia, en todos lados menos en Santa Fe, donde les convenía”,explicó Bullrich. Sobre Stolbizer, acotó: “A Margarita que la paren, parece que somos elpuching ball para que hagan política. Firmó el dictamen del 82% con Solanas y Proyecto Sur y no connosotros, va a los actos de Pino, que encima en la campaña no se va a cansar de tirarnosmierda”, se enojó.
En tanto, Juan Carlos Morán, subrayó a Perfil.com que el vicepresidente de Cristina es otro obstáculo. “No vamos aaceptar liderazgos de dirigentes que usufructuaron el poder del kirchnerismo como Cobos, no puedeser candidato; no estamos de acuerdo con Duhalde en la provincia, ni que se sea complaciente con elsciolismo”. Y también le pegó a Binner. “Prometimos rebajar a 25% las retenciones asoja y dejar en 0% las economías regionales y dos horas antes de que se discuta el tema en elCongreso, Binner dice que eso es facultad del Gobierno, ¡es un gobernador!, con el peso que esotiene y la UCR después lo apoya”.

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