Quiero agradecer, a todos y a todas, el esfuerzo y los convoco a este siglo XXI a estegran acuerdo del Bicentenario”, decía Cristina Fernández de Kirchner en uno de los párrafosfinales de su discurso en el Parlamento el año pasado. Con apenas nueve bancas vacías en elrecinto, el oficialismo estalló en aplausos al finalizar los 73 minutos de la alocución de laPresidenta. El Congreso que la escuchará hoy al mediodía, en su segunda inauguración del período desesiones ordinarias, no será el mismo.
Sin sufrir una derrota en las urnas, pero con una pelea con el agro que dividió las aguasoficialistas, el Frente para la Victoria pasó de ostentar una mayoría absoluta en ambas cámaras adepender de sus aliados para aprobar las leyes que envíe la Casa Rosada. En 2008, el kirchnerismocontaba con 46 de las 72 voluntades del Senado y 159 de las 255 en Diputados (había dosvacantes).
El Parlamento que escuchará hoy la 127ª apertura de sesiones, cuenta con 39 senadores y con 136diputados oficialistas o aliados del Gobierno, varios de los cuales aún no han definido su lugar.Entre ellos, figuran los salteños que responden al ex gobernador Juan Carlos Romero, quien junto aRoxana Latorre la semana pasada siguieron al santafesino Carlos Reutemann en la diáspora K de laCámara alta. El aceitero Roberto Urquía, que recibió los golpes oficiales por su posición en elconflicto con el campo, y el misionero Luis Viana aún tienen un futuro dudoso.
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