José Luis Manzano fue uno de los hombres más poderosos de la Argentina. “Yo robo para la corona”, llegó a decir a sus íntimos cuando eraministro del Interior de Carlos Menem. La frase, impregnada de la impunidad de los ‘90, levalió una crítica unánime de la oposición y la posterior renuncia. Hoy, lejos de los tiempos depizza con champagne, Manzano ya no es intocable. El episodio con ribetes mafiosos del que fuevíctima hace días da prueba de ello.
En la madrugada del miércoles, desconocidos irrumpieron en una de sus propiedades,revolvieron y desordenaron todos los muebles y adornos de la vivienda (que está deshabitada),tajearon los sillones con un cuchillo, pero no robaron nada. Antes de irse, hicieron algo quetodavía desconcierta a los investigadores: fueron hasta la habitación de Manzano, ubicada en elsegundo piso, y sobre la cama matrimonial dejaron un extraño mensaje para el hombre que compartela propiedad del Multimedio UNO con Daniel Vila.
Sobre el edredón, en una de las esquinas de la cama, los intrusos armaron una cruz conmonedas de plata, propiedad de Manzano, y el relleno de una de las almohadas. El significado de esemensaje es todavía un misterio para quienes investigan. “Cierta simbología hay, pero no sabemos a ciencia cierta qué quieredecir”, afirmó a Perfil.com una fuente judicial, que pidió reserva de su identidad ya que el casoestá en secreto de sumario.
Los hechos. La noticia trascendió el miércoles por la mañana, cuando la empleadadoméstica de Manzano ingresó a la casa, se encontró con todo revuelto y avisó al 911. En cuestiónde minutos, la policía y oficiales de la Oficina Fiscal Nº2 de Mendoza, llegaron hasta el domicilioubicado en la calle Emilio Civit 428. Enseguida, arribó una secretaria del empresario de medios quese encarga de todos sus trámites en la provincia, ya que Manzano vive en Buenos Aires. Alencontrarse con el extraño mensaje, negó que su jefe hubiera recibido amenazas.
“Todo se dio en circunstancias raras. Habían dejado corriendo el agua en un baño y abierto lapuerta de un placard, como si hubiese estado buscando algo que les interesaba y no loencontraron”, explicó la misma fuente. Desde uno de los pasillos hasta la habitación encuestión, los investigadores encontraron un camino de caramelos. Si bien esto se interpretó como parte del mensaje mafioso, enseguida se descartó esa hipótesis, cuando ladoméstica afirmó que ella los había puesto para verificar si había ratas en la casa.
El sendero de golosinas no pasó desapercibido para los medios mendocinos que ayer se hicieroneco del extraño episodio. “Está claro que le desean la muerte, y por cuestiones económicas”,interpretó unaparapsicóloga consultada por el diario El Sol, que dijo que los caramelos eran “una forma de decir ‘te endulzo para matarte’”.
El silencio de Manzano. Otro detalle que suma misterio al asunto es que no seforzó la puerta de entrada, ni se disparó al sistema de alarmas de la casa que estaba activado. “Hay un par de cosas que no cierran”, reconocen en la fiscalía.Tampoco Manzano ha aportado datos útiles a la investigación. Dejó todo en manos de sus personas deconfianza y se llamó a silencio.
Perfil.com intentó comunicarse con él, pero en el multimedio UNO se disculparon yexplicaron que no está haciendo declaraciones. “Acá no se le dio mucha importancia al tema,salvo alguno medios”, explicaron. “Dista mucho de ser un mensaje mafioso el episodio(...) es una tontera haber arriesgado una hipótesis semejante”, afirmó el diario UNO, citandocomo fuente a la Justicia.
Sin sospechosos a la vista, la fiscalía aguarda los resultados de las pericias de la policíacientífica. El misterio vuelve a rodear a Manzano.




