Política

¿Hay comentaristas digitales a sueldo?

13-10-2026 | 14:54

Cada semana, en el "subsuelo" de esta columna (y de otras) tiene lugar un espectáculo digital noapto para menores ni mayores. Potenciados por los temas que se enfocan, ciertos lectores seconvierten en gladiadores y se "adjetivan" como en la guerra. Tras ligera y ocasional referencia alestilo del texto y la postura del autor, los "comentarios", no bien pasan de tres, pierden lalínea, desperdician el espacio y se arrojan uno contra otro con saña insoportable. A veces tambiénla liga el autor de la nota. Un "blanco" a quien se lo sacude con los más extremos lauros. Sin serni una cosa ni la otra, los tildan de "genios" o "bestias", "peronchos" o "gorilas" según brame ellector "barrabrava" que le toque. Como en el tablón futbolero no cuenta aquí la belleza de lajugada ni la táctica del escribidor. Y tampoco estalla guerra alguna en el "subsuelo" del escritosi el asunto tratado ese día aborda el cambio de época, el medio ambiente, el dilema generacional olos trapos sucios del tire y afloje nuclear. En estos casos no hay tertulia. Un desértico espaciomudo prueba que para los puntuales (y repetidos) iracundos la columna de ese día fue un "plomazo".Solo participan cuando suponen se cometen "fouls" contra sus clubes, ídolos y padrinos. No todoslos redactores de comentarios son así.

El hábito del lector digital de involucrarse agregando su punto de vista a noticias, columnas ynotas varias de la realidad, es un pequeño "paso" para él, pero un gran "paso" para el oficio decomunicar lo humano. Son, a la clásica "carta de lector" de medios de papel, lo que el flamante IPad de Steve Jobs a la televisión blanquinegra. Pero vaya desprecio a tan fantástico "escaño"cívico (y a uno mismo) si en porcentaje tan alto se utiliza para insultar a mansalva (¡y enmayúscula!) a quienes opinan distinto (y sobre todo a sus madres). Este Tema movilizó hace poco lasreflexiones, entre otros, de Víctor Hugo, Fontevecchia, y Abraham). Me sorprendió que mi respetadoMorales dijera ignorar "totalmente" el tema hasta ser advertido "¿Viste en el diario Perfil.com lascosas que dicen?". El locutor se airó y acusó de "amarillismo" a los diarios digitales puespermitían a esas "personas de peores instintos descargar vomitando todo su veneno, discriminación eimbecilidad". Fontevecchia también rechazó la práctica aunque matizó " Para la cuestión de fondo notengo respuesta. No sé si estamos haciendo bien al publicar comentarios anónimos. Internet nosobliga a viajes hacia lo desconocido que exigen tolerancia a la imperfección" .

¿Puedo opinar? Lo hago. Opino que se debe dejar que esa Sentina siga drenando. Son pulsiones,descargas, de una democracia frenada. Tan fétida y brutal en su modus operandi como el de aquellosque remiten estos comentarios bomba. Creo que de a poco, y sin censura, estos insultos perderán elespectacular eco que pueden tener todavía. Antes que polemizar sobre ellos sería más periodísticoinvestigar las fuentes de algunos de ellos. Y que la opinión pública supiera (como se sabe en laprofesión) que "lectores pagos" desde oficinas ad hoc, se ocupan de denigrar "oficialmente" con esetipo de comentarios a columnistas que consideran hostiles al gobierno. Tal es la sutil política decomunicación oficial. Como también la de calentar en microndas las célebres neuronas de FernandoBraga Menéndez, a fin de que la calle hable del viagrismo de la carne de cerdo, de cómo "ladran"los caballos o del súbito estilo cristinesco del gobierno nacional. Gansadas infladas cada día paraque la gente evite mirar lo altísimo que vuelan el asado, la lechuga y los tomates.

(*) Especial para Perfil.com

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