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Hipocresía en Olivos: gobernadores con otra excusa para culpar a "Buenos Aires"

29-09-2026 | 07:40

En los jardines de Olivos se respiró un clima de hipocresía que fue más allá de la masa dedinero que hay en juego entre la Nación y las provincias, como si el matrimonio por convenienciaque tiene atados a los gobernadores con el poder central tolerara aún ciertas mentiras en nombre dela convivencia.

Si bien, el cóctel de disciplinamiento que pide el kirchnerismo se da de patadas con lasdificultades fiscales que padece el gobierno de la Nación, los mandatarios provinciales tampoco sesalvan de la crítica, porque están haciendo un doble juego que encubre muchos de los problemas quetienen para enderezar las cuentas de sus distritos.

Las sonrisas de ocasión de los visitantes, sumadas a la necesidad política del gobiernocentral de no dar el brazo a torcer para no mostrar más pérdida de poder, pusieron las cosas de losdos lados al borde una partida de truco. Todos conocen los puntos que calzan los demás y saben quese necesitan mutuamente: los gobernadores buscan plata y el kirchnerismo, despliegue territorialque los jefes distritales le pueden asegurar. Por su lado, y en línea con su habitual brutalidadpolítica, los Kirchner han dejado bien en claro que por encima de la economía y casi como unacuestión de principios, está la fidelidad que los gobernadores tienen que prestarle sí o sí a unesquema de asignaciones discrecionales que vaya por encima de cualquier distribución automática,aunque eso les signifique cierta sumisión.

En tanto, entre éstos se registran al menos tres posturas de trazo grueso, con sus matices: dealineamiento, entre aquellos que están jugados políticamente; de cierto recelo, en algunos menoscomprometidos con el kirchnerismo y de algún grado de picardía en otros, desosos de mantener elstatu quo, para que el costo político en sus provincias lo termine pagando la Nación.
En este último punto, es un clásico que mientras los gobernadores se muestran como pobresvíctimas, por otro lado la situación, tal como se plantea por estos días, les resulta más quefuncional para justificarse ante sus votantes. A los popes provinciales no les molesta tantoarrodillarse para pedir fondos si al final de la carrera le pueden echar la culpa "a Buenos Aires"cuando las cosas no se hacen en las provincias por falta de dinero. Por eso, no extrañó la astutajugada de Cristina Fernández que apuntó a correrlos con la derogación lisa y llana del Impuesto alCheque (o probablemente con una baja de alícuota a cero), sin decirles cómo se van a reemplazaresos recursos, con lo cual el mensaje fue muy claro para que se lo transmitan a sus legisladores:"si nos hundimos, nos hundimos todos", lo que lleva implícito un "no se van a atrever a derogarlo".Es mejor 17% de algo que cero.

Entonces, como de Coparticipación ni hablar, el grupo de gobernadores más afines a la CasaRosada hizo como si le creyera a la Presidenta, ya que todos saben de memoria que en estos tiemposde centralismo de Caja no hay plafond para plantear reivindicaciones caudillescas y federales. Ymenos si en el revoleo pueden acceder a nuevos premios, vía asignaciones específicas o distribuciónde las Reservas. A lo sumo, dicen por lo bajo, van a esperar que se apruebe el Presupuesto2011, para jugar entonces sí su partido, de cara a las presidenciales.

(*) Agencia DYN

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