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Inolvidablemente

La periodista escribe sobre el fallecido ex presidente Raúl Alfonsín, "el hombre que abrió las puertas de la libertad y nos devolvió el Estado de Derecho".

22-08-2026 | 08:31

Y el país se conmovió. Más allá de lo que puede esperarse de la muerte de un hombre público, ladesaparición de Raúl Alfonsín vino a desnudar un fenómeno que, probablemente, sus contemporáneos noesperábamos. Y me explico: en un mundo como el político, generalmente considerado a través delescepticismo, aparecieron los jóvenes.

De distintas generaciones.

Los que explicaban: “Yo lo estudié en Historia” y, también, en boca de otros, laconfesión (que escuchamos con profunda atención) de no haber nacido aún en aquel tiempo pero,igualmente, querer ofrecer un último saludo a Alfonsín.

¿Por qué, entonces? ¿Por qué las esperas interminables ante el Congreso? ¿Por qué caminar bajola lluvia en un entierro? ¿Por qué honrar hasta las lágrimas a un “animal político”perteneciente a una clase que, en Argentina, no goza de mayor estima?

Las respuestas terminan sintetizando un pensamiento tan crítico como reconfortante. Ante losrestos de un hombre que lleva sobre el pecho una banda presidencial de colores ligeramentedesvaídos por 25 años de tiempo, lo que se está honrando con la espera de una larga fila, una manoque saluda, un beso que se envía a lo lejos, muchas lágrimas y amor, es ni más ni menos que aquelloque llamamos “un hombre honesto”.

Una persona de principios.

Un buscador de diálogo sin descartar los enojos y un valiente que sabía, por ejemplo, del riesgoque corría al defender presos políticos durante la dictadura.

Sin duda, el hombre que abrió las puertas de la libertad y nos devolvió el Estado deDerecho.

Un hombre que cometió errores y al que le tocó gobernar con infinitas dificultades. Militares alacecho, sindicalistas dispuestos a destruirlo, una economía en peligro de constante colapso.

Decíamos que se está honrando a un hombre honesto y valiente que muere en su casa, con sumodesto patrimonio al resguardo de cualquier sospecha, un entorno transparente y una vidaatormentada por el ideal de construir un país que parece condenado a temblores y vaivenes. Y estoes probablemente la mejor lección de Historia para las nuevas generaciones y un bálsamo para losque a veces pensamos que nuestros valores han dejado de ser reconocidos.

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