Néstor Kirchner juró y no volvió. Prometió “cuidar la asistencia”, pero en elCongreso Nacional no apareció. La primera semana del ex presidente como diputado nacional lo tuvolejos de la discusión legislativa. Sin sesiones, pero en plena negociación por las comisiones, elex presidente dejó a sus delfines como espadas oficialistas y se recluyó en la Quinta deOlivos.
El que sí apareció fue Miguel Nuñez, el ex vocero presidencial, que volvió al trabajo y a susviejos pagos: los pasillos del Congreso Nacional. Aunque esta vez, su primera función fue medir lasventanas del ex despacho de Patricia Vaca Narvaja, que será el nuevo reducto kirchnerista, pegado alas oficinas de Agustín Rossi, en el tercer piso del palacio legislativo.
El jueves, la diputada con mandato cumplido y futura embajadora en México sacó sus últimaspertenencias y le dejó el lugar a Nuñez, que pasó a mirar el cortinado y a tomar medidas. A latarde, acompañados por personal legislativo, una diseñadora de interiores acompañada por dospersonas más, visitaron la nueva oficina K. Se vienen semanas de pintura y pulido de pisos.
Las refacciones incluirán el cielorraso del pasillo y hasta se especula con una puerta linderaque comunique directamente los despachos de Kirchner con el de Rossi. Todos esos cambios deberánser autorizados por el sector de intendencia y obras de la Cámara.
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