En estos días, se está conformando en la Cámara de Diputados de la Nación Argentina la nuevacomposición de los denominados Grupos de Amistad Parlamentaria, cuya creación fue aprobada el 16 demarzo de 2005.
Al respecto, resulta incompatible para un país democrático como la Argentina, cuyoslegisladores surgen de elecciones libres y multipartidarias que posibilitan la representaciónpolítica plural, que algunos de los Grupos de Amistad Parlamentaria que se conforman se enlacen conregímenes represivos en materia de libertades fundamentales.
Esos han sido hasta ahora los casos de Arabia Saudita, Cuba, China, Siria y Vietnam, aunquetambién existen Grupos de Amistad Parlamentaria con países que no se destacan por su buena calidaddemocrática, como Rusia y Venezuela, entre otros. Por eso, sería bueno que antes de constituir ointegrar estos Grupos, los legisladores consultaran primero los informes elaborados por prestigiosas organizaciones internacionales de DerechosHumanos, como Amnistía Internacional y Human Rights Watch.
En algunos de los países con los cuales se han constituido Grupos de Amistad Parlamentariaexiste un régimen constitucional de partido único y, de esta manera, resulta muy grotesco quelegisladores pertenecientes a distintos partidos políticos establezcan una “amistad”con ellos, ya que se trata de países donde sus propias diferencias ideológicas no podríancoexistir.
Y es igual de grotesco que quienes promueven la libertad sindical en la Argentina respalden apaíses que la prohíben y donde explotan estatalmente a los trabajadores, por lo cual sondenunciados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Los grupos parlamentarios de Amistad tienen entre sus objetivos reafirmar los lazos de amistadentre los pueblos y la voluntad de cooperación entre las naciones; fortalecer las relacionesparlamentarias bilaterales a través del diálogo y la comunicación permanente y abordarconjuntamente temas de interés recíproco y facilitar la articulación de políticas que contribuyanal logro de las aspiraciones comunes.
También buscan fomentar el intercambio de información y experiencias sobre aspectos relacionadosal quehacer político, social, cultural y económico de ambas naciones facilitando la ampliación yprofundización de relaciones bilaterales; invitar y recibir a parlamentarios y personalidades deotros países y responder a invitaciones de otros parlamentos y coordinar actividades conjuntas, através de sus representaciones diplomáticas.
Sin embargo, en algunos casos, la Amistad Parlamentaria excluye expresamente a los pueblos y se convierte en una forma dereconocimiento a gobiernos ilegítimos. Por tal motivo, debería modificarse lareglamentación de ese tipo de Grupos, mediante el establecimiento de una "cláusula democrática"para la constitución de los mismos.
Esa Amistad Parlamentaria con las dictaduras es preocupante porque, de acuerdo a sureglamentación, los Grupos, “con intervención de la Presidencia de la Comisión de RelacionesExteriores y Culto, establecerán con el ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacionaly Culto, un mecanismo permanente de consulta, intercambio de información y coordinación, a fin deque actúen complementariamente y en concordancia con los lineamientos de la políticaexterior”.
Así, incidiendo legislativamente en las relaciones internacionales de la Argentina, estosdiputados que integran Grupos de Amistad Parlamentaria con dictaduras se convierten en funcionalespara legitimar a países donde gobiernan regímenes represivos, contradiciendo el eje de la políticaexterior que, de acuerdo a lo expresado por el canciller Jorge Taiana, son los DerechosHumanos.
(*) Presidente del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL) yDirector del proyecto Puente Democrático. Fuente: DyN




