•DIARIO PERFIL

La carta de intención que De Vido firmó con la petrolera rusa Lukoil tiene como "socia" a una empresa fantasma

Es un acuerdo derivado del viaje de Cristina a Rusia. De Vido avaló que Enarsa comparta el negocio con una firma tan invisible, que ni el representante sabe donde queda. Un claro ejemplo de transparencia K.

05-10-2026 | 11:57

A través de un acuerdo gestionado por el ministro de Planificación Julio de Vido, la firmaenergética estatal Enarsa se asoció con una empresa fantasma para importar gasoil y fueloil deRusia. La carta de intención se firmó en presencia de De Vido el 10 de diciembre último en Moscú,durante la visita de la presidenta Cristina Kirchner a Rusia y, de concretarse, implicaría unainversión de US$ 500 millones de la petrolera rusa Lukoil a cambio de que Enarsa le comprecombustible durante cinco años por una cifra aún no calculada.

La empresa misteriosa se llama Pobater. Y Jorge Sambucetti, su representante y partícipe de lafirma de la carta de intención con Lukoil en el marco de la visita de Estado de Cristina Kirchneren diciembre, asegura no saber quién es el dueño de la empresa, ni dónde tiene sede (ver aparte).Sambucetti es el dueño de Rutilex Hidrocarburos Argentinos S.A., más conocida como RHASA. Si elempresario firmó en nombre de Pobater y no en el de su compañía fue porque la nebulosa existenciade la primera es incluso más potable que la fama de Rutilex.

Pero también podría obedecer a que las titularidad real de la compañía debiera ser mantenidafuera del escrutinio público.

Alguna vez próspera, RHASA es en la actualidad una ruina (ver aparte). Con sus empresasrelacionadas acumularían 76 pedidos de embargo iniciados por la AFIP y la DGI por casi $ 105millones. Tendría 20 pedidos de quiebra iniciados por ex empleados y proveedores que no lograríancobrar sus facturas. Tiene deudas catalogadas como “irrecuperables” por $ 5,4 millonescon tres bancos distintos, según el Banco Central. Y la bonaerense ARBA registra en su página webdeudas al Impuesto Inmobiliario por valor de $ 54.342 y al Impuesto a los Ingresos Brutos por $43.849.

La red de casi 150 estaciones de servicio embanderadas con sus colores hoy son dos, y tienen loscolores de la venezolana PDVSA y Enarsa, fruto del frustrado intento de Néstor Kirchner y elpresidente de Venezuela, Hugo Chávez, por crear una energética binacional. Por último, fueprotagonista de una resonante investigación por evasión impositiva en 1999.

Más allá de ello, RHASA cuenta con una planta de 90 hectáreas en Campana que será el punto deamarre de los barcos que traigan el combustible de Lukoil. Pero por su estado financiero y fiscal,no era la empresa indicada para mostrar en un acuerdo internacional, ni siquiera en Moscú. Acudióla misteriosa Pobater.

Lea la nota completa ingresando a la edición impresa del Dario Perfil.

También en Perfil