La Corte Penal Internacional (CPI) decidió reaccionar y anunció que investigará las denuncias contra el exfiscal Luis Moreno Ocampo. Fue tras la información que publicó la red europea de periodismo de investigación -EIC por sus siglas en inglés- quien reveló movimientos de cifras millonarias mediante el armado de una ingeniería financiera y la situación por un posible conflicto de intereses.
Además de sus negocios ocultos, los documentos muestran que Moreno Ocampo actuó en contra de los intereses de la Corte al defender al magnate petrolífero libio Hassan Tatanaki. "He transmitido acusaciones contra dos miembros de mi despacho al Mecanismo de Control Independiente (MCI) con que cuenta la Corte en su marco jurídico. El MCI indicó que este asunto sería objeto de una investigación completa", indicó en un comunicado Fatou Bensouda, la actual fiscal de la CPI y sucesora de Moreno Ocampo.
"Las acusaciones serán evaluadas en forma objetiva e imparcial respetando el debido proceso y el tratamiento justo de los miembros implicados", agregó. Bensouda detalló que la investigación fue abierta tras "recientes acusaciones publicadas en los medios acerca del comportamiento reprensible del ex fiscal" Moreno Ocampo "y de algunos miembros anteriores y actuales del despacho", agregó. "En mi calidad de fiscal, estoy preocupada y me tomo muy en serio las acusaciones", afirmó, al tiempo que llamó a "abstenerse de cualquier especulación" y "respetar el procedimiento". Esta semana, la CPI le había pedido al ex fiscal que "se abstenga" de interferir en su trabajo con respecto al general libio Jalifa Hafter, investigado por posibles crímenes de guerra y violaciones a los derechos humanos.
Defensa. Por pedido del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, la CPI investiga posibles crímenes de guerra en Libia desde 2011, cuando Ocampo era aún fiscal jefe. Pero los problemas para el abogado llegaron después, cuando habría sido contratado por tres millones de euros por Tatanaki con el objetivo de asesorarlo y "protegerlo de procesos penales". El propio Ocampo admitió que recibió de Tatanaki 750 mil dólares y justificó que ayudarlo fue "no solo legal sino también correcto".
La denuncia de la EIC hablaba de que el contrato entre Ocampo y el empresario era de un millón de dólares por año. Posteriormente, cuando Ocampo ya no formaba parte de la CPI, un empleado de la Fiscalía del tribunal se habría puesto en contacto con él para advertirle de que Hafter podría ser investigado por ese organismo debido a un discurso televisivo, en el cual el militar amenazaba de muerte a aquellos que no se unieran a su causa. Esa alocución fue retransmitida a través de un canal de Tatanaki, por lo que Ocampo decidió elaborar "una estrategia para aislar" al magnate libio.
Su accionar habría puesto también en riesgo la confidencialidad y curso de las investigaciones del tribunal, es decir, actuó en contra de los objetivos del tribunal que integró, según informó Infobae. Durante su magistratura en la Corte Moreno Ocampo investigó los crímenes cometidos por Muammar Gadaffi y hasta ordenó su captura internacional, pero en 2012 Gadaffi fue asesinado en un linchamiento popular. Aquella muerte no puso fin a la guerra civil. En 2014, la coalición islamista "Amanecer Libio" tomó Trípoli, la capital, y gran parte del noreste del país. El gobierno oficial, apoyado por Estados Unidos, Rusia y Egipto, se exilió con el ejército hacia el este, en la ciudad de Tobruk. Frente al baño de violencia que sumió al país, Tatanaki impulsó la iniciativa Justice First ("Justicia Primero") con el objetivo de "traer la paz a Libia".







