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La disputa por la boda gay convierte en intolerantes a quienes piden tolerancia

La semana mostró, además, garrafales errores de imagen presidencial.

24-08-2026 | 14:59

Mientras aumentan peligrosamente los decibeles por la aceptación o el rechazo al matrimoniohomosexual, situación que pone a los argentinos al borde de una nueva división y mientras lostitulares de los bloques oficialistas en el Congreso, Miguel Pichetto y Agustín Rossi, ya nodisimulan la perturbadora fatiga política que les genera a ellos y a su tropa la presión deldiputado Néstor Kirchner, antes de viajar a China la presidenta de la Nación no dejó de hacer ydecir cosas arriesgadas para su imagen pública, aunque nadie de su entorno saltó por los aires.

Salvo Carlos Menem, no se recuerdan casos de tanta exposición mediática de un primer mandatario,que lo dejen mal parado con tanta habitualidad ante diferentes estamentos de la sociedad. Alrespecto, hay varios ejemplos. Después de la bochornosa goleada ante Alemania y frente al mundo delfútbol, que en tiempos de mundiales se sobredimensiona, ¿quién permitió que Cristina Fernándezchamuscara su imagen al decir públicamente que había invitado a Diego Maradona y a los jugadores dela Selección a la sede del gobierno, sin tener al menos media palabra abrochada sobre supresencia?.

A un presidente nadie debería desairarlo públicamente, ni siquiera un personaje tan popular, dequien el titular de la AFA, Julio Grondona, dijo que es el "único en la Argentina que puede hacerlo que tenga ganas". "Yo quiero que nuestra selección vaya a la Casa Rosada…, ayer losinvité… creo que tienen todo el merecimiento para ir y yo los voy a estar esperando", seinmoló la Presidenta el lunes, sentándose a aguardar la visita que nunca se produjo, mientras losfuncionarios del Gobierno se dedicaron a las corridas, durante cuatro días, a buscar el modo dellegar a Diego para convencerlo, inclusive con operaciones mediáticas de presión, en tanto losjugadores se iban para sus casas europeas o bien de vacaciones.

¿De cara a los trabajadores, quién dejó que la Presidenta desluciera su don de mando, tras elanuncio gubernamental del aumento de 20 por ciento del valor mínimo del salario que no paga elImpuesto a las Ganancias, sin asegurarse que el propio titular de la CGT, Hugo Moyano, no iba atildar la medida de "claramente insuficiente" apenas ella se lo comunicara?.

Otras vacilaciones luego las aportó el propio ministro de Economía, Amado Boudou, quien habló de"costo anual" en materia de sacrificio de recaudación, mientras decía tímidamente que la suba noiba a ser retroactiva y que comenzaba a regir desde el 1 de julio, lo que a algunos les hace pensarque para instrumentarla se necesitará una Ley, ya que las retenciones se calculan anualmente y nopor semestre. En buen romance, como el anunciado incremento está por debajo de los ajustes logradospor los gremios y de la inflación y como con esta fórmula los trabajadores no van a tener reintegroalguno por lo pagado en el primer semestre, lo que está desnudando además las dificultades fiscalesde la Administración, la medida es menos de la mitad de lo esperado por Moyano.

Con este panorama, los sindicatos reunidos el mismo jueves por la tarde en la CGT destilaronmuchísimo veneno contra el Gobierno, lo que obligó a la Presidenta al día siguiente, en Tucumán, areivindicar que se esté hablando de reintegros, mientras el mundo habla de crisis. "¿En qué otrogobierno se estuvo discutiendo con la CGT acerca de que los trabajadores pagaran más o menosimpuestos a las Ganancias?", se preguntó sin reparar que, para el mundo de trabajo, el salario noes una ganancia.
Por último, y en materia de derechos humanos, una causa que los Kirchner abrazaronpúblicamente desde que están en el poder, ¿quién asesoró a Cristina el día en que fue a San Miguela inaugurar obras y posó junto al intendente Joaquín De la Torre, quien en 1989 firmó unaSolicitada que reivindicó la dictadura militar?.

La publicación del 20 de junio de ese año se titulaba "Reconocimiento y Solidaridad" y junto aDe la Torre estaban las firmas de Jorge Videla, Emilio Massera y Ramón Camps. Mirando hacia lainterna, este caso fue mucho más que un chamuscamiento y a todas luces resultó demasiada exposiciónpara la política de prontuario que suele ejercitar el Gobierno.

Sin embargo, en el entorno presidencial nadie se ha inmutado, pese a que las formas y las letrasde molde generalmente preocupan mucho más que las cuestiones de fondo. Por supuesto, que no harodado ni una sola cabeza al respecto, aunque si de cabezas a cortar se habla, a quien tienen en lamira, pero más por apelar a su instinto de conservación que por negarse a profesar su fekirchnerista, es al subsecretario de Integración Económica Americana y Mercosur, Eduardo Sigal.Este funcionario de la Cancillería fue quien redactó un memorándum interno en el que se denunciaronlas gestiones paralelas de un subordinado de Julio De Vido, su ex secretario privado José MaríaOlazagasti, para sacar del juego de los negocios con Venezuela a dos empresas que le expresaron susquejas, EMA Electromecánica e Hidro Gruber, algo que según el canciller Héctor Timerman, son cosasque "no se escriben, se hablan".

En medio del maremágnum del caso Venezuela, que le otorga notoriamente la iniciativa, laoposición se ha cansado durante las últimas semanas de ganar batallas legislativas, lo que hizo queel ex presidente Kirchner pusiera en capilla esencialmente a Rossi y Pichetto, al culparlos de quediputados y senadores han bajado la guardia. En verdad, a ambos jefes de bloque cada vez les cuestamás convencer racionalmente a los propios sobre las bondades del modelo, salvo al núcleo duro delegisladores K que no pasan de una veintena. Se observa con bastante claridad que el oficialismoqueda cada vez más raleado en las votaciones en el recinto y los cuestionamientos de diputados ysenadores a la metodología de la confrontación son cada vez más fuertes.

Además, según cuenta un senador que supo ser oficialista a ultranza y que ahora navegalentamente hacia el peronismo federal, quizás con alguna parada en un bloque propio, por estos díasse ha comenzado a invertir la situación, ya que ahora no es el Gobierno el que amenaza con no darlefondos a las provincias para conseguir votos, sino que son los gobernadores (y sus diputados ysenadores) quienes dan su apoyo, pero sólo contra la concesión de esa ayuda. El giro no es un merodetalle, ya que trastoca decididamente la matriz kirchnerista.

Según el legislador, en medio de esta seudo rebelión, no es extraño que Kirchner haya abrazadola causa del matrimonio homosexual y sus derivaciones sobre el instituto de la adopción para ver"si puede mojar el pancito" en alguna Ley, después de tantos contrastes. Lo más singular es que enesta pelea el ex presidente tiene enfrente nada menos que al cardenal Jorge Bergoglio, a quien havapuleado muchas veces desde los epítetos, ya que la Iglesia es una denunciadora implacable de lassituaciones de pobreza y marginalidad que el modelo no logra erradicar, aunque se falseen lasestadísticas. Esta situación, que debería llevar desde lo legal a la necesaria integración deminorías que se sienten discriminadas, no sólo ha calado de modo bien transversal entre lossenadores que dirimirán la media sanción favorable de la Cámara Baja, sino que el tema ya se haextendido a la discusión cotidiana. Como suele suceder en estas cuestiones de arraigo y tradiciónbien profunda, las posiciones han comenzado a volverse extremas y ya predomina el blanco o elnegro.

En la semana, el proyecto que llegó de Diputados fue rechazado por un dictamen de mayoría de laComisión de Legislación General del Senado, lo que no significó nada más que eso, porque igualmentedeberá tratarse en el recinto el jueves. Más allá del contraste político, la referencia a tomar encuenta es la carácter de la votación y lo que significarán el "sí" o el "no" que expresen loslegisladores cuando se trate el proyecto.

En primer lugar, a la hora de votar los senadores presentes deberán contestar por "sí", sidesean rechazarlo, y si gana el "no", entonces se deberá tratar un segundo dictamen firmado enminoría que aconsejaba aceptar sin cambios la media sanción. Para esta segunda votación, el "sí"significará aprobación. Además, la mayoría de senadores de esa Comisión presentó un nuevo proyectode Unión Civil que impide la adopción, que no todos creen que pueda tratarse en el recinto.

Efectivamente, el punto de la adopción es el más controvertido de la norma, ya que no se trataúnicamente de dos personas de un mismo sexo las que podrían adoptar en común, sino que podríanhacerlo travestis, bisexuales, hermafroditas, transexuales, andróginos, etcétera, lo que le ponelos pelos de punta a quienes no quieren saber nada con esta parte de la nueva legislación que tieneque ver con los menores y su crianza.

En cuanto a la dureza de los calificativos que se propinan los dos bandos en pugna, losdefensores del matrimonio gay no los han ahorrado contra los que piensan distinto. Más allá delmote de "oscurantista" que usó Kirchner contra Bergoglio y de las consignas ultramontanas dealgunos curas y feligreses, un obispo le dijo a DyN: "¿qué pretendían, que nos quedáramoscallados?". Por supuesto, que en esa línea Bergoglio ha mandado a la Iglesia a oponerse de plano alconcepto de familia que expresa el proyecto de ley, que no tiene al varón y a la mujer comocontrayentes y padres.

Del otro lado, está bien claro que las minorías excluidas quieren dejar de serlo a toda costa,aún discriminando ellos a quienes piensan diferente, lo que no parece aceptable en una sociedaddemocrática. Aquí, los cultores de la tolerancia se han pasado al bando de los intolerantes.

Para los que propician la nueva legislación, aquellos que se oponen al matrimonio gay y alproyecto de adopción y no piensan como ellos son de derecha o simplemente fascistas, un insultofácil que, en primer lugar, los coloca en situación de fascismo a ellos mismos, ya que no considerapara nada que lo que puede ocurrir es que aún la sociedad no está lo suficientemente madura paraaceptar estos tan profundos cambios culturales y que habrá que esperar una mejor oportunidad.

Mientras tanto, en viaje hacia China y alejada de un tema muy crítico al que le dio su avalpolítico, pero en el que prefiere no meterse demasiado, la Presidenta debe estar pensando cómohacer para venderle carne a ese país sin que Guillermo Moreno cierre las exportaciones paraproteger, tal como ella lo pidió tantas veces, la "mesa de los argentinos". Igualmente, Cristina yaestá curtida y aguanta a pie firme cada vez que sus colaboradores la dejan en evidencia.

(*) Agencia DYN

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