Una marea de más de 40.000 personas ha transformado la localidad española de Buñol (Valencia,este) en un inmenso "gazpacho humano", durante la fiesta de la "Tomatina", la tradicional batallade tomates que se celebra desde hace 64 años. Esta "guerra" en la que participan, todos los últimosmiércoles de agosto, numerosos turistas japoneses, australianos, estadounidenses, británicos,franceses o alemanes, empezó a las 11 de la mañana.
. Ningún participante resultó herido este año por los tomatazos y sólo algunos de los aguerridosguerreros fueron víctima de pequeñas insolaciones. Todos ellos se lanzaron más de 100 toneladas detomates muy maduros, transportados en camiones hasta el centro del pueblo, donde tuvo lugar una"pelea" que duró alrededor de una hora y tiñó de rojo las calles de Buñol. Esta localidad, cercanaa Valencia, limpió después en apenas media hora sus calles con la ayuda de sus habitantes, queecharon una mano a los servicios de limpieza.
La tradición de la fiesta de la Tomatina nació de una batalla que en los años 40 llevaron a caboun grupo de amigos, usando verduras como armas arrojadizas. Tras la batalla, los participantes sedirigieron hacia el río cercano y las centenares de duchas provisionales instaladas para laocasión, para lavarse y sacarse de encima las pepitas y la pulpa de tomate. La región de Valencia,en la que se cultivan todo tipo de frutas y verduras, está considerada como la huerta de España






