Dubai es uno de los sieteparadisíacos emiratosárabes que se sitúan en la costa del Golfo Pérsico. La ciudad, considerada de los centrosfinancieros del mundo, posee algunos de los emprendimientos inmobiliarios más caros del planeta, uncomplejo de islas artificiales,una playa de arena blanca, donde la temperatura del agua es de 28 °C y su color va de azul turquesaa azúl zafiro, y estásurcada por una extensa bahía, en la que las embarcaciones se multiplican. Hacía allí se dirigía ellujoso yate de un millonarioárabe, fabricado por el astillero argentino Altamar Yatchs S.A., de la localidad de SanFernando, hasta que un increíble accidente en el puerto de Campana frustró el viaje antes de su inicio y lanave terminó hundida en las aguas marrones del río Paraná.Desde entonces, se desató un batalla sin precedentes, en la que nadie quiere hacerse cargo del yate hundido.
Ocurrió el sábado 24 de enero, en una de las terminales del puerto de Campana, cuando el barcoera subido al carguero que lo transportaría a Dubai. De repente, algofalló: el yate valuado en variosmillones de dólares se desprendió de la grúa, cayó al agua dado vuelta y desapareció en el río. "No te puedo creer..., no te puedo creer", lanzó desconsolado y en shock uno de los operarios del buque carguero quefilmaba el procedimiento.
Hoy, a 7 meses del episodio, esa filmación forma parte de una intrincada pelea que puedeterminar en los Tribunales de Campana. La empresa exportadora, la compañía naviera, el dueño del yate, el astillero y lasempresas de seguros implicadas pelean ahora a través de sus abogados para determinar quién tuvo laculpa por el accidente. Si fracasa la mediación, irán a juicio. Desde la empresa que construyó elbarco apuntan a la terminal y al buque carguero, mientras que en el puerto dicen que el centrode gravedad del yate estaba malseñalizado.
El conflicto judicial. El incidente ocurrió en el muelle de la empresa Maripasa, quedepende del Complejo Portuario Euroamerica, una firmaconformada por capitales nacionales y extranjeros, dedicada a brindar un servicio integral decomercio exterior. Fuentes de la firma aseguraron a Perfil.com que aún no está determinada la responsabilidad por el "siniestro", comodefinen el hecho, del que se desligan. "Al parecer, el centro de gravedad no estaba bien marcado",argumentan.
Otra de las partes es el astillero Altamar Yatchs S.A, que construyó laembarcación. Desde la empresa radicada en San Fernando contaron a este medio que nunca les habíapasado algo así, por lo que "le estamos poniendo el pecho a las balas", dicen. El tema,explican, está en manos de abogados y en un proceso de mediación que puede terminar en un juicio."Alguien se va a hacer cargo", dicen, al tiempo que apuntan a que una de las dos grúas quelevantaban la nave, subió de más y el barco cayó en picada.
La Prefectura desarrolló una investigación en torno al confuso episodio del millonario yate. Este medio se comunicócon la dependencia de Campana que inteviene en el hecho, pero nobrindaron mayores detalles debido a que el caso se encuentra bajo un sumario administrativo. "Hayun conflicto judicial entre la empresa que subía el yate y la que lo construyó",se limitaron a decir.
Yate hundido. El barcohundido era un yate Sixty four construido por elastillero Altamar Yatchs S.A., de la localidad de SanFernando. La embarcación hundida era idéntica a la que tendría el ex secretario de Transporte,Ricardo Jaime, según figuraen una denuncia presentada por el abogado Enrique Piragini.
El Sixty four es definido por elastillero como "una máquina de lujo para el mar, para vivir y para ir a distintos lugares", quemezcla funcionalidad con belleza, amonía, confort ybuen gusto. Cuenta con jacuzzi y mesada demármol, home theater ytelevisor plasma, lavavajillas, lavadora y secadora, solario,parrilla, máquina para hacer hielo, cuatro camarotes y dos baños, entre otros servicios.
Cuando los buzos localizaron el barco en el fondo del río y la Prefectura lo sacó del agua, todoestaba destruido. "Ya no servía para nada", se lamentó uno de los directivos del astilleros Altamar, que seencargó de aclarar que con el dueño del yate la relación sigue en buenos términos, a la espera deun responsable.
(*) Redactor de Perfil.com







