Política

La Ley de Medios se encamina hacia el ridículo

13-10-2026 | 15:00

En la película, algo vieja ya, El complot, Mel Gibson encarna a un taxista desquiciado, con un pasado sombrío en una deesas fuerzas especiales de inteligencia política que las películas muestran y que los gobiernosdesmienten. Allí, el tipo se lee todos los diarios y revistas, recorta pedazos sueltos de cada uno,rearma la historia y escribe un análisis que envía por correo a algunos pocos lectores (mensajeinterno: como diría DiariosobreDiarios, no queda muy claro a quiénes).

Bueno, no soy Mel Gibson, no tengo su fortuna (ni la tendré aunque viva mil vidas), pero sí algode desquicio como su personaje de El Complot. Y me puse hoy a recortar y pegar algunas de las cosas que estuve leyendo, conla idea de elaborar una síntesis que sirva para algo. No lo logré, pero igual la comparto:

- “Teatro, lo tuyo es puro teatro, pretendido simulacro”, como dice la canciónalmodovariana que parece aplicar con precisión a la ley de medios, que no pasa de los cambioscosméticos, molestos e innecesarios. Hasta ahora, los televidentes, cual menores de edad dirigidospor sus padres, asistimos a los siguientes cambios reales:

La hora en pantalla de manera permanente. Como si no tuviéramos ya cinco/seiscadenas de noticias que no sólo ponen la hora, si no también la humedad, la temperatura, lasensación térmica y las noticias más importantes del momento sobreimpresas en la pantalla. Ahora,mientras miramos ficción, también tenemos la hora permanentemente. Como si estuviéramos en los 70 ysólo hubiera cuatro canales de aire (en Buenos Aires; en el interior, uno o dos, con suerte).

El cartel ofensivo de “espacio de publicidad” cuando empieza la tanda decomerciales. Es ofensivo porque… ¿qué se creen? Que los televidentes somos tanestúpidos que no sabemos distinguir una cosa de otra. Además, los intelectuales de Afsca hicieronponer el mismo cartel cuando comienza y cuando termina el espacio de publicidad, por lo que, aúnaquellos de pensamiento débil que puedan darse cuenta por sí solos, se verán confundidos. ¿Cuándoempieza? ¿Cuándo termina?

Aún no se cumple, pero si se aplicara la ley de medios, Tinelli y Susana se veríanrecortados en el interior para dar lugar a las “ficciones” de producción localen el prime time. En la muy buena nota que hizo hoyLaura Ventura en Espectáculos de La Nación, lo explica mejor el director del canal de TVuniversitario de Córdoba (que, a propósito, ya existía desde antes de la sanción de la ley).

Esteban Falcón, presidente de Canal 10 de Córdoba (de la Universidad Nacional de esa provincia)adelantó que este canal abierto, público y universitario empezó a producir ficciones breves dehumor de costo moderado de realización, con cómicos locales. “No estamos en condiciones deenfrentar presupuestariamente una tira de ficción”. Y confiesa que el monto del que disponetampoco permite tener los humoristas locales de primera línea. “Hacer TV es costoso y la leyno resuelve el interrogante del financiamiento”, opina Falcón.

Entretanto, Adrián Suar, gerente de contenidos del Trece y factótum de Pol-ka, en una notaconcedida a LA NACION, publicada el 7 de agosto, opinó: “Que habrá más trabajo es engañoso.Puede pasar lo contrario. Es un titular que suena bien para los oídos, pero tengo miedo de que enla práctica no se cumpla. Producir no es hacer el brindis del estreno. Los costos son muy caros yla rentabilidad es muy chica”.

- Mariottoreasumió su banca de concejal en Lomas de Zamora, tal como publicó el sitiolapoliticaonline.com. El hombre, a quienes algunos honestamente atribuyen el éxito político dela sanción de la inútil ley de medios, preside la Autoridad Nacional de Servicios de ComunicaciónAudiovisual (Afsca), pero también fue electo concejal en 2007 por una fuera política muleta delkirchnerismo, el Partido de la Victoria (que hasta no hace mucho presidía el ex jefe de gabinete,Alberto Fernández). O la aplicación de la ley de medios anda bárbaro y no nos damos cuenta, o andapara atrás y hay que ir viendo dónde uno se reacomoda. Mariotto, que fue decano de la Facultad deComunicación de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ) y, dicen algunos de miscontactos, limpió a esa casa de estudios de varios buenos profesores, siempre quiso ser intendentede su pago chico. No le será fácil.

Algunos kirchneristas no pierden el entusiasmo con la aplicación de la ley de medios. Esel caso de Eduardo Blaustein que escribió una nota en el hiperkirchnerista dominical Miradas alSur. Allí, el autor reconoce de entrada lo que siempre dijeron los impulsores sinceros de unanueva ley de medios, que con la redacción apurada con la que salió, era inevitable lajudicialización. Nadie renuncia alegremente a sus derechos (y eso lo digo yo). Blaustein seentusiasma con la televisión digital (incluso enumera los canales que ya se pueden ver, casualmentetodos atados al Gobierno). No lo critico, pero vuelvo a observar en ese tipo de reflexiones un altonivel de ingenuidad.

A ver, yo no me opongo a que se vean más canales en el sistema de cable, cosa que va a terminarsucediendo de todas maneras en la medida en que avance la digitalización. Me parece bien que elEstado tenga señales de contenido educativo o divulgación científica o cultural. Lo que no meparece bien es la imposición y a que se pretenda destruir para reconstruir. Creo que no hace falta,que hay espacio para construir sin destruir. Por ejemplo, para que haya alternativas a Cablevisiónen el conurbano no hacía falta una nueva ley, como loreconoció Martín Becerra, intelectual que apoyó la norma, sino que el Estado fomente elsurgimiento de nuevos operadores (por ejemplo, licitando nuevas licencias o dando permisos aquienes lo piden).

Lo que pasa es que el kirchnerismo no quiere sólo nuevos jugadores genéricamente hablando, loque quiere es gente que pueda controlar. Que tengan alguna pata débil (AngelRemigio González en Canal 9, que ya no cumplía con la ley anterior) o que se dejen comprar(como Sergio Szpolski, que hizo de su alquiler al gobierno la base de su fortuna).

Otros ya piensan alternativas que hagan aplicar el espíritu kirchnerista de la ley, que no esotro que destruir a los medios independientes. Para eso, nada mejor que una AFIP arbitraria ycumplidora de las órdenes del jefe. Qué mejor que Ricardo Echegaray, el prolijo ejecutor deórdenes, para mandar a invadir Clarín con 200 inspectores en búsqueda de… ¿Qué encontraronlos sabuesos de la AFIP y el ministerio de Trabajo que fueron a Clarín?

RodolfoBarros, uno de los periodistas que mejor cubrió el tratamiento y la sanción de la ley de medios,cuenta muy bien aquí qué es lo que quieren hacer ahora con la AFIP, dado que la AFSCA nopodría, ni cuadriplicando su planta de personal, hacer aplicar la ley. Gabriel Levinas lo decíaen su programa de radio hace unos días: “Para hacer cumplir la ley van a necesitar algo asícomo otro Ejército Argentino”.

En el articulado de la ley algunos ingenuos no lo alcanzaron a notar; cuando vino el decreto dereglamentación, después de varios meses de suspensión judicial de toda la norma, empezaron aaparecer “las viudas de la ley de medios”, que despacito, despacito empezaron a tomardistancia; ahora, ya está claro que la ley tiene nombre y apellido: se llama Grupo Clarín y sureemplazo por medios afines. No apunta a otra cosa. Hastael premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel lo reconoce.

Pero, en fin, si finalmente la ley de medios se termina aplicando tal cual salió (algo quellevará bastante tiempo dado el grado de judialización que sufre ese texto legal, cada vez másclaramente lleno de malapraxis jurídicas), yatenemos algún ejemplo de lo que podría llegar a pasar en ese hipotético futuro: Feliz Domingo paraTodos!

*Periodista, extraido de su blog.

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