Son dos temas clave en los que no hay acuerdo. Cristina Fernández y Néstor Kirchner asumenposturas opuestas con respecto a ambos asuntos, que son centrales en la agenda que tiene pordelante el oficialismo en el 2010: el matrimonio gay y la legalización del aborto. Él está a favor; ella, en contra.
Kirchner comenzó a diferenciarse apenas pisó el Congreso en su rolde diputado nacional: lo primero que hizo fue adelantarles a sus compañeros de bancada que respaldará el proyecto de ley que reforma el Código Civil en su artículo 172. Unmes después, se lo dijo a Horacio Verbitsky en el único reportaje que concedió este año.“Esto no tiene nada que ver con ninguna religión, sólo con establecer la igualdad de todaslas personas ante la ley”, afirmó.
Cristina, en cambio, aún no se pronunció sobre el temapúblicamente, pero en el Poder Ejecutivo sostienen que la Presidenta otorgará libertad de conciencia a su bloque. Así lo habría manifestado en unareunión con la bancada oficialista. Sin embargo, los que frecuentan a la pareja gobernante admitenque ella no saldrá a defender la aprobación del matrimonio gay porque está en contra de lainiciativa.
¿Qué motivos hay tras esa pelea ideológica y moral en elmatrimonio, que ubica a Kirchner en el bando supuestamente progresista y a Cristina en elconservador?
El factor Bergoglio. Según reconocen en el Gobierno, la Presidenta tiene posiciones más afines a las de la Iglesia Católica y preferiría no ir al choquecon el cardenal Jorge Bergoglio por estos temas. Kirchner, en cambio, razona desde lo político y deja de lado su formación religiosa.
El factor Bergoglio. Según reconocen en el Gobierno, la Presidenta tiene posiciones más afines a las de la Iglesia Católica y preferiría no ir al choquecon el cardenal Jorge Bergoglio por estos temas. Kirchner, en cambio, razona desde lo político y deja de lado su formación religiosa.
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