Un nuevo paro marca la continuidad del conflicto de la salud en Tucumán. En la provincia de JuanManzur, el vicegobernador en licencia, actual Ministrode Salud de la Nación; los trabajadores de la sanidad, decidieron autoconvocarse, cansados dela falta de representatividad de los gremios que sólo acompañan las políticas de Alperovich.
Los médicos exigen un salario digno. En la actualidad tienen un básico de $833. Gracias al plan ideado por Manzur, cuando era ministroen la provincia, más de la tercera parte de los 15 mil empleados de Sistema de Salud tucumano, noestá titularizado. Los sanitaristas que trabajan en el plan Nacer deben facturar comomonotributista, no cobran vacaciones y paradójicamente tampoco perciben remuneración alguna en casode licencia por maternidad.
La semana pasada, el gobierno les acercó una propuesta que fue rechazada por unanimidad.
El conflicto no es nuevo: en plena epidemia de Gripe A, cuando renunció Graciela Ocaña y fuereemplazada por Manzur los trabajadores de la salud realizaron renuncias varias. Lo más llamativotuvo que ver con la muerte de dos enfermeras: Débora Molina y Fernanda Aquino, segúninformaron los medios locales. Una llevaba trabajando dos años ad-honorem y otra cuatro comocontratrada, lo que desnudó la precariedad de la situación.
En las asambleas realizadas en los hospitales y centros de atención primaria, los inspectoresenviados por el gobierno intentaron aplicar sanciones, lo que elevó el clima de tensión entre laspartes en conflicto. Varios médicos denunciaron persecuciones y amenazas.
Manzur estuvo en Tucumán el 21 de agosto pasado, pero su visita nada tuvo que ver con elconflicto. Acompañó al gobernador José Alperovich a inaugurar obras. En laprovincia, el sistema de salud está paralizado.
(*) Desde Tucumán, especial para Perfil.com




