Aunque la mente está puesta en las próximas elecciones, la billetera sigue estando al serviciode la anterior en la Colación Cívica. Es que por la decisión de no recibir aportes de empresas o deprivados que no tengan que ver con el partido, en el espacio comandado por Elisa Carrió siguenpagando la cuenta de la última aventura electoral, que se financió con los créditos personales de50 mil pesos que cada candidato debió sacar en su momento.
Por eso la CC realizó una interesante cena para recaudar fondos que debe devolver a losaportantes que quedaron en rojo. La cita fue, como siempre, en el Palais Rouge, en Almagro, y tuvoasistencia casi perfecta, aunque no fueron de la partida Alfonso Prat-Gay (de viaje laboral enTucumán), Griselda Baldata (en Washington por invitación de la Fundación Red de Acción Política) niMaría Eugenia Estenssoro.
Los legisladores de la Ciudad llegaron tarde porque se alargó la sesión en la Legislatura. Comoanécdota de la intransigencia en el tema de los fondos de campaña, uno de los presentes recordabaque Lilita devolvió en una oportunidad una cartera que le habían enviado como regalo desdeAeropuertos Argentina 2000.
En las mesas, además de interesantes canelones y pollo relleno con verduritas, se abordabancuestiones como la idea de que el partido debe pasar de “la etapa de la resistencia alkirchnerismo hacia otra de acción de gobierno”. El concepto lo delineó la propia Carrió, quedijo que es necesaria una “alianza para la victoria”. La velada, que contó con laparticipación de un tenor invitado por la líder de la CC, sirvió además para el lanzamiento de Adrián Pérez como elegido para pelear por el sillónque hoy ocupa Macri –se supo que López Murphy anhelaba ocupar ese espacio pero su idea notuvo eco–, el de Juan Carlos Morán como candidato a gobernador bonaerense y los de LauraSesma en Córdoba Capital, Carlos Comi en Rosario y Toti Flores como candidato adiputado.




