En el sanatorio Los Arcos, las novedades llegaban en cuotas y cada vez que aparecían, losperiodistas se abalanzaban como palomas en busca de una miga de pan. Alfredo Scocimarro, voceropresidencial, salió de repente con un montón de fotocopias del reducido parte médico sobre elestado de salud de Néstor Kirchner, cuando los hombres de prensa lo reconocieron, corrieron y casile arrancan la mano por las copias.
Mientras la prensa estaba distraída, Cristina cumplió el plan de "escapatoria" a rajatabla:salió por la puerta trasera del edificio, sentada en el lugar del acompañante de un auto importadocon vidrios polarizados.
La visita inesperada fue la de María José Lubertino. Apareció por la misma puerta trasera por laque salió Cristina, casi perdida. Por un momento se pensó que no venía al sanatorio y seguiría delargo. Pero no, preguntó por dónde se entraba y con mucha gentileza, un periodista le indicó cómohacerlo. "No tengo nada para decir", fue la única respuesta que se recibió de ella.
Había militantes de La Cámpora, la agrupación Túpac Amaru y el sindicato de Camioneros. Todosenviados por sus líderes para apoyar al líder mayor. No hacían más que dar vueltas por el frentedel edificio, pegar carteles, banderas, colgar pasacalles y defender a Néstor ante las preguntasincómodas sobre los 2 millones de dólares que compró en octubre de 2008.
En la puerta principal, sobre la avenida Juan B. Justo, el periodismo estaba aburrido, porquetoda la movida se producía por la calle Humboldt. Por ahí entraban y salían los que llegaban a vera Néstor. Desde el titular de la SIDE, Héctor Icazuriaga, hasta la Presidenta, todos usaron esapuerta.
Los rumores circulaban con mucha fluidez. Cuando llegó Máximo, se dijo que estaba con Florencia,pero la mujer que lo acompañaba era su novia. Después corrió el rumor de que se harían presentes elsecretario de Comercio Guillermo Moreno y el empresario Lázaro Báez, pero obviamente nadie pudoconfirmarlo. Los militantes de la agrupación Túpac Amaru esperaban que llegué Milagro Sala. Laúnica certeza fue que Luis D'Elía no pudo pasar.
Cuando llegó el hijo mayor del matrimonio presidencial, curiosa fue la maniobra del chofer delauto. En su afán por esquivar a los medios, dobló antes y se metió en un estacionamiento que nadatenía que ver con la clínica. Dio marcha atrás y retomó por el lugar correcto.
Fuentes de Los Arcos indicaron que llamados de Colombia, Chile, Venezuela y Uruguay, preguntandopor la salud de Néstor. Es que las operaciones de Kirchner importan. Primero fueron las operacionesmediáticas, luego la operación bancaria para comprar los 2 millones de dólares y esta semana, laoperación quirúrgica.
(*) De la redacción de Perfil.com






