El vicepresidente Julio Cleto Cobos sabe que ir a la Convención Nacional de la UCR, dondeestarán Elisa Carrió, a quien marca como un límite a la hora de establecer acuerdos, y HermesBinner, entre otros, sería un convite más para que el Gobierno lo descalifique, por eso desistió deir.
"Camino por una cornisa", le repite el mendocino a quienes pasan por su oficinadel Senado a visitarlo. A pesar de ello, se entusiasmó. "Hace días que venía pensando el discurso,casi estaba por escribirlo", les reveló a sus hombres de confianza en un encuentro que presenció Perfil.com. Cobos disfruta su vuelta y haber cumplido elpedido de Alfonsín: bregar por la unión de la UCR. En sus reuniones con dirigentes de todo elpaís la palabra que más repite es "unidad".
El rol de su familia. Como en la noche del voto "no positivo", que lo expulsó delGobierno, su familia tuvo un peso preponderante en la decisión del vicepresidente. Así se locomunicó Cobos a su hombres de confianza: "Tenía la duda y hasta se lo consulté a mi mujer, que me dijo que era lo mejor noir". La empatía dentro del cobismo se traduce en actitudes. "Yo también se lo pregunté ami señora, que es ama de casa, está en casa, y coincidió", complemento a Cobos uno de suspartidarios que participó del encuentro.
Otro punto coincidente con aquella noche fue el respeto que Cobos tiene por su investidura."La imagen de Julio está relacionada a su respeto por la institucionalidad, ir hubiera afectadoesto", sostuvo el hombre que habla con Cobos seguido, quien añadió que el vicepresidentetambién recibió otros llamados de amigos a quienes siempre consulta que le dijeron que era mejordesistir de la invitación, más aún estando a cargo del Ejecutivo. El vicepresidente, callado,asentía con la cabeza a sus palabras.
La interna con Carrió y Juez. Los límites de Cobos a la hora de hacer alianzastienen nombre y apellido: Elisa Carrió y Luis Juez. Le decisión de Lilita de ir como candidata enojó al cobismo y al propio vice, que califica a la líder dela CC como una persona inestable. " En un momento está todo bien y al otro grita `estos son todos unos ladrones´". Espor ello que el mendocino habla con el ex canciller de Alfonsín, Dante Caputo, quien está dispuestoa encabezar una lista cobista, pero deja abierta la carta de Terragno. En su entorno buscan launidad con el radicalismo porteño que, consideran, se ha portado más que bien con ellos.
Córdoba es otra de las provincia que a Cobos le quita el sueño. Ve en Juez a un políticoimpredecible, al estilo de Carrió, y le molestan sus ironías en torno a su cargo. Es otro de suslímites. "A Julio no le gusta que Juez diga que él es `el vicepresidente de esteGobierno´", confía uno de sus hombres que agrega: "El es el vicepresidente de la Nación". Es por eso que sus operadores buscanacercar al radicalismo, que lleva a Mestre y Aguad como candidatos, a Daniel Giacomino,intendente de Córdoba, ex mano derecha de Juez devenido en kirchnerista, quien aún no definió suapoyo en las elecciones.
La no-campaña comenzó. Es su rol institucional, el que hace que Cobosplanifique una campaña de baja intensidad, sin grandes apariciones públicas en actos o viajespor el interior del país. Como explicaron sus hombres de confianza a Perfil.com, el mendocino ya empezó a recibir partidarios en su despacho del primerpiso del Senado, en el que hay incluso cola a veces para tener un minuto del tiempo delvicepresidente. Su agenda está saturada por la campaña y sus secretarias a veces hacen malabarespara reorganizar sus reuniones, cuando algún imprevisto ocurre.
"¿Cómo estamos, hay consenso?", pregunta siempre a quienes lo visitan para obtenersu apoyo y una foto con la que volver a sus distritos. Gesticula cuando le relatan que no, que sonvarias las listas dentro del radicalismo, pero remata: "Bueh... para eso están las internas, habrá que resolverlo ahí". Junto a él, lamayoría de las veces, está Mario Meoni, intendente de Junín y máximo armador del cobismo en laprovincia de Buenos Aires.
(*) Redactor de Perfil.com








