El segundo ruidazo del año contra los aumentos en las tarifas de los servicios básicos, instrumentados por el Gobierno, dejó en evidencia el ingenio de los argentinos ante una situación económicamente adversa.
Centenares de manifestantes expresaron su descontento contra el ajuste de la administración de Macri y llevaron carteles con diferentes consignas: "No al tarifacho" o "De chica le tenía miedo a la oscuridad, ahora le tengo miedo a la luz".
Y hasta una anciana que se animó, cacerola en mano, a saltar y arengar a que todos canten una canción contra el ministro de Energía, Juan José Aranguren.






