Los nuevos carteles de obra pública que obligan alos contratistas del Estado a poner el rostro de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner violan la Ley de Ética Pública. La norma prohíbe en su artículo42 de forma terminante que se incluyan en la publicidad de obras “nombres, símbolos oimágenes que supongan promoción personal de las autoridades o funcionarios públicos”. En esesentido, la inclusión de la sonrisa de Cristina en la cartelería obligatoria(ver manual) que figura en el sitio de laSecretaria de Obras Públicas sería ilegal.
“Un presidente o presidenta representa mucho más que a un partido político y usarfondos del Estado para este tipo de autopromoción es penoso moralmente y jurídicamente reprochable y va en contra de la Ley de ÉticaPública”, explicó a Perfil.com el abogado Ricardo Monner Sans, quien comparó los nuevos carteles delGobierno con los del primer peronismo que decían: “Perón cumple, Evita dignifica”.
En el mismo sentido, la diputada del PRO, Laura Alonso, calificó a la resolución dictada porel ministerio de Planificación Federal, a cargo de Julio De Vido, como una “medida populista” y “exagerada” que significa unretroceso a la década del 40. “Se profundiza el error que había en los carteles anteriores;hay una confusión, las obras públicas no son de la Presidenta, se realizan con recursos del presupuestode los argentinos”, dijo Alonso a este medio.
Néstor Kirchner jamás utilizó su imagen ni nombre en los anuncios de obras públicas. Sí lohizo Carlos Menem, en su célebre spot publicitario “Menem lo hizo”. Ese modelo demarketing político es que el parece seguir Cristina Kirchner con esta cartelería, aunque el jefe de Gabinete niegue su existencia a pesar delas pruebas.
Para la diputada de la Coalición Cívica Elsa Quiróz, integrante de la comisión de ObrasPúblicas, esto es una consecuencia de cómo el kirchnerismo entiende al poder: “Es riesgoso pensar el poder soy yo, el Estado soy yo”, explicó,haciendo alusión a la famosa frase de Luis XIV de Francia.
“Hay una utilización de fondos públicos para hacer propaganda partidaria, lo cuestionable es eso”, agregó Quiróz, que acusó elGobierno de no cumplir con la construcción de muchas obras. “Habría que instalar un cartelque dijera: ‘Acá debió haber estado un hospital, aquí una escuela, aquí un plan deviviendas’”, ironizó. En el bloque de Elisa Carrió, los diputados Juan Carlos Morán yAlicia Terada ya estudian la resolución de Planificación para impulsar alguna medida desde laCámara Baja.
En su paso por la legislatura chaqueña, a Terada le tocó vivir una situación similar, perocon el gobernador Jorge Capitanich como protagonista. Había 56 camionetas del Estado que tenían laleyenda “Gestión Capitanich”, violando la Ley de Ética. “Aprobamos el proyectopara remover esa leyenda, Capitanich lo vetó, insistimos con la medida, la aprobamos, pero cuando cambió lacomposición de la Legislatura, el gobernador mandó un proyecto y dejó sin efecto la ley”, relató la ahoradiputada a Perfil.com.
Hernan Charosky, Director Ejecutivo de la ONG Poder Ciudadano, catalogó a la decisión comouna “involución” a nivel nacional. “Es normal allí donde lasinstituciones son más débiles y se identifica la gestión pública con un líder o un partido”,afirmó y apuntó que esto implica "injustificada ventaja publicitaria para el oficialismo", que apela además al usoarbitrario e indiscriminado de la publicidad oficial, a diferencia de la oposición con escasoacceso a espacios publicitarios y "limitaciones de la ley de reforma política".
Otros casos. Esta no es la primera vez que una acción de la la Presidentaquebranta la Ley de Ética Pública. En marzo de 2008, la violó al aceptar como regalo una esmeralda de 5.000dólares que le entregó un admirador durante un acto en Salta. Ese mismo año, pero dos mesesdespués, en mayo, la mandataria lo hizo de nuevo. No pudo resistirse a la MacBook Air que le entregó el magnate mexicanoCarlos Slim cuando visitó su despacho. En ese entonces, el dispositivo estaba valuada en 9.500pesos.
(*) de la redacción de Perfil.com






