Entre los festejos del Bicentenario y la euforia del futbol, el país parece cruzado por unacuriosa ola de felicidad. La agitación que vive el kirchnerismo estuvo alimentada también por lasuba de la recaudación de impuestos que puso paños fríos a la endeble situación fiscal. Si bien escierto que los ingresos aumentaron 30 por ciento no es menos cierto que todo este incremento estásustentado en una recaudación excepcional por la falta de ajuste por inflación y sobre gravámenesde emergencia y distorsivos.
Sin embargo, subyace un inquietante clima de preocupación a poco que se apaga el bullicioalimentado desde la Casa Rosada. Un informe del Banco Mundial abre grandes interrogantes sobre lospróximos meses. El documento expresa: "Es probable que algunas políticas insostenibles aplicadaspor el gobierno socaven aún más la inversión, ya de por sí golpeada por las crisis financiera yeconómica. Se prevé que la economía crezca 1,9 por ciento en 2010, impulsada por una fuerte demandaexterna y la normalización de la producción agrícola".
Más adelante pone de relieve que "aun cuando las economías avanzadas se recuperen antes, seprevé que durante un periodo prolongado los bancos extranjeros seguirán reticentes a asumir riesgosy otorgar créditos, en tanto que la emisión de bonos para financiar el déficit fiscal en los paísesde ingreso alto de Latinoamérica, podría excluir del financiamiento tanto al sector privado como alos gobiernos de los países en desarrollo".
En otro párrafo menciona que "el relajamiento de la política monetaria implica el riesgo deacumular presiones inflacionarias si los bancos centrales no retiran el estímulo monetario encuanto se reduzca la brecha de producción. Los costos del financiamiento para Argentina, Ecuador yla República Bolivariana de Venezuela se han incrementado en forma drástica, ante la posibilidad deque estos países dejen de cubrir el servicio de sus créditos".
En torno de esta perspectiva, y ante el desborde inflacionario la economía argentina ingresa enun peligroso campo de batalla por la distribución del ingreso. La carrera por la puja distributivaencuentra su cenit en la discusión paritaria que amenaza con un nuevo recrudecimiento de lainflación. El efecto combinado de la inflación más los aumentos salariales volcará al mercado unamasa de dinero que no encontrará otra respuesta que el incremento de precios. Esta pelea por ladistribución del ingreso dejará escasos ganadores y millones de perdedores.
Entre los primeros, el gobierno que logrará mantener la burbuja de ilusión en las cada vezmenores capas de ingresos medios y altos. Luego se anotan el sector financiero que merced a tasasactivas super positivas, continuará acumulando ganancias basadas en escasísimo riesgo. También lostrabajadores convencionados que obtuvieron importantes aumentos de salarios y que les otorga ciertatranquilidad frente a la marcha de la inflación.
Entre los segundos millones de personas, los desempleados, subempleados y los subsidiados cuyosingresos dependen de episodios aleatorios. Luego los trabajadores en negro cuya mejora en susremuneraciones dependerá de la voluntad del empresario y menor a los ingresos del personal formal.También los trabajadores independientes cuya mejora de ingresos depende del precio de su trabajo.Si aumenta el precio de su labor puede quedar descolocado del mercado frente a otros competidores,con lo cual el ajuste de sus precios deberá quedar rezagado. Y finalmente, los jubilados ypensionados a quienes el ajuste en sus haberes sólo llego al 8 por ciento frente a una inflaciónsuperior al 25 por ciento aun cuando el gobierno dispone de fondos necesarios para dignificar suestándar de vida.
Pero hay algo más. La clase pasiva, millones de personas que ahorraron durante más de 30 años,para poder acceder a un ingresos digno, deben soportar, no sólo un ajuste ínfimo y una inflaciónimplacable sino la afrenta de ver como sus ahorros son derivados a empresas "quebradas" comoAerolíneas Argentinas, con el objetivo de mantener privilegios y subsidios para minorías, amparadaspor la administración Kirchner.
Mientras 3/4 de los pasivos percibe una remuneración menor a los 1.000 pesos mensuales, elgobierno saca dinero de los ahorros previsionales y los deriva a mantener una compañía que pierde500 millones de dólares anuales y donde algunas remuneraciones superan los 25.000 pesos mensualessólo por volar dos veces al mes. En la Argentina del progresismo kirchnerista, la fiesta y elbullicio de unos pocos, ahoga la angustia de una multitud que en algún momento se hará sentir antetamaño avasallamiento...
(*) Agencia DYN




