Los periodistas se pelean fogoneados por los K

El oficialismo, con sus militantes y periodistas afines, ha lanzado un verdadero acoso sobre sus críticos, que suelen responder como políticos y no como profesionales.

Los periodistas se pelean fogoneados por los K
24-08-2026 | 10:51

En esta reflexión bicentenaria, el periodismo puede mejorar su grado de autoconocimiento. Unavance importante sería distinguir qué es lo nuevo y qué no lo es. Las riñas de periodistas, porejemplo, son un clásico de la historia. Ya la oficial Gazeta de Buenos Ayres, primer papelperiódico de la era republicana, mantuvo un tiempo dos ediciones semanales dirigidas por directoresdiferentes y enfrentados. La que aparecía los martes era saavedrista y la dirigía el clérigoVicente Pazos Silva, mientras que la de los viernes estaba dirigida por Bernardo de Monteagudo yera pro Castelli.

La pelea terminó cuando ambos –al fin empleados públicos– recibieron la siguientecarta oficial “para evitar el extravío de la opinión pública”: “El gobierno hadeterminado con fecha de hoy suspender la edición de los periódicos semanales que corrían a cargode ustedes. A su consecuencia deberán ustedes cesar en el percibo de los goces que por aquel motivodisfrutaban (ustedes pueden) continuar ilustrando al público con sus periódicos, como lo han hechohasta aquí, a su cuenta, usando de las facultades y derechos concedidos a todociudadano”.

Durante todo el siglo XIX, si las guerras civiles no eran en el campo de batalla continuaban enlos diarios. Los duelos y los juicios de imprenta eran hitos.Los periodistas eran generales yvolvían a ser periodistas.

Muchos de los próceres que hoy son bronce vivieron embarrados en los periódicos. Una de las másfenomenales riñas de periodistas fue nada menos que entre Juan Bautista Alberdi y Domingo FaustinoSarmiento. Tras la caída de Rosas, discutieron sobre qué periodismo convenía a la organizaciónnacional. Alberdi escribió las Cartas quillotanas y Sarmiento le respondió con Las ciento y una.Sarmiento disparaba: “¿Qué es la prensa periódica de la Confederación? Lo que ordena lapartida de presupuesto que la paga”. Y Alberdi le respondía: “¿Podrán ser (Benjamín)Franklin en el gobierno los que son (Facundo) Quiroga en la prensa?”.

El tucumano defendía un periodismo más colaboracionista con el gobierno fundacional de JustoJosé de Urquiza, mientras que el sanjuanino bregaba por un clásico periodismo de cuarto poder, unadiscusión que se volvió reiterativa. Durante el siglo XX, tuvimos un periodismo de seguridadnacional en las dictaduras y luego un periodismo de seguridad democrática. Hubo ciclos deperiodismo de cuarto poder, incluso hasta un periodismo de seguridad cambiaria, que pretendióevitar explosiones económicas y sociales. Editar, finalmente, siempre ha sido una forma de hacerpolítica.

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