Los pingüinos de paladar negro no logran evitar demostrar su descontento con el renovado pase libre que tiene el ex jefe de Gabinete, AlbertoFernández, para ingresar a la Quinta de Olivos. Ese estado de ánimo se ve reflejado en las filasque comanda el ministro de Planificación, Julio De Vido.
El mal humor arrasó con las expectativas que se habían hecho los militantes del aún lustrosoMovimiento Popular y Solidario (Mopos) que inauguró a principios de diciembre el secretario Legal yTécnico de la Presidencia, Carlos “Chino” Zanini. El influyente funcionario K habíaarmado el escenario para apoderarse del PJ porteño después de que Fernández dejó el Gobierno.
“Cómo podemos saber cómo sigue esto. Éste tipo abandonó el barco y ahora se pasea por la borda como si nunca hubiese pasadonada”, se quejó uno de los integrantes del alicaído Mopos. En esas filas estánesperando: Oscar Tangelson, ex viceministro de Economía, y los ex diputados Roberto Digón y ClaudioHeredia.
El ex chofer de Néstor Kirchner y actual empresario de medios oficialistas, Rudy Ulloa, tambiénagitó sus plumas en protesta al renacimiento del “albertismo”. Lo hizo desde laspáginas de El Periódico Austral y con la voz del apoderado del PJ y diputado nacional, JorgeLandu.
Respecto del peronismo porteño –se lee en el diario de Ulloa– Landau sostuvo que “la significación política del albertismo es más bien minoritaria”.“Hoy por hoy, quienes tienen mayor peso en el peronismo porteño son dirigentes como VíctorSanta María y Kelly Olmos, que responden a la conducción nacional de Kirchner y apoyan el proyectode Gobierno”, agregó el diputado según El Periódico Austral.
Hasta ahora Santa María prefiere esperar en silencio. Pero en su círculo íntimo acusaron aFernández de “operar para que el pelado (Jorge) Telerman no sea el candidato K”.Otro de los hombres allegados al jefe del gremio de los porteros, se muestra tajante:“Alberto puede ir a Olivos, pero el albertismo ya no existe”.
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