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Luego de la censura, habla Nelson Castro: "Vamos a seguir haciendo periodismo con libertad y decencia"

Aún sin saber a qué radio irá este año, está más preocupado por lo indefensa que queda la gente joven que por sí mismo. Los detalles.

22-08-2026 | 02:11

Cómo se vive el ser despedido por trabajar honradamente, respetando los propiosvalores?

Como una experiencia desagradable. Pero estoy tranquilo y siento una enorme fortaleza, productode la convicción de haber hecho lo que teníamos que hacer. Obviamente, el contexto ayuda porquetrabajo a mí no me va a faltar, nosotros vamos a volver a la radio. Igual es preocupante este climaen el que trabajamos los periodistas, que vengo denunciando desde el principio del kirchnerismo yque ya afectó a otros colegas, como Victor Hugo Morales, Alfredo Leuco y José “Pepe”Eliaschev. Hay una estrategia muy perversa y peligrosa puesta en marcha por empresas que se dedicana la obra pública, que compran medios que después se inundan de publicidad oficial para satisfacerla demanda del Gobierno.

¿Lo tomó por sorpresa lo que le pasó?

Fue una sorpresa porque cuando la empresa compró la radio (noviembre de 2008), nosotrospreguntamos si querían que siguiéramos con el programa “Puntos de vista”, concientes dela ligazón con el Gobierno. La empresa nos dijo dos veces que quería que siguiéramos, a pesar deque fuimos explícitos acerca de nuestra conducta con la información si la empresa era aludida,incluída o mencionada en hechos controvertidos. Respondieron que iban a respetar nuestra manera detrabajar y que iban a dar las respuestas pertinentes a cada una de las inquietudes.

¿En una situación como ésta: pierde el que se queda desocupado pero con la concienciatranquila o el que despide haciendo abuso de poder?

En una nota editorial publicada en el diario Perfil, Pepe Eliaschev dijo que cuando una empresatoma una decisión de este tipo, significa que hay algo más. Si no me hubieran echado, el episodiode la puesta al aire de la nota (sobre los presuntos sobreprecios que habría pagadaElectroingeniería en una obra en las provincias de Chubut y Santa Cruz), hubiera pasadoinadvertido. El daño que la empresa se autoinfligió es brutal, tomó una decisión política deperversión en un año electoral y sabemos, por la información que tenemos, que el Gobierno se apuróen esto. La teoría fue: “De acá a 20 días nadie se acuerda de esto y, en octubre, ya seolvidó el tema”. Es una idea de una infantilidad total, pero, a su vez, de una peligrosidadenorme por la actitud claramente intolerable. La gente que podía escucharnos a nosotros y que notenia simpatía con el Gobierno no va a cambiar eso porque no estemos en el aire, al contrario, lova aumentar, y aquel que apoya al Gobierno, no va a cambiar esa decisión porque yo esté en elaire.

Lea la nota completa en la última edición de la Revista Mía

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