Efecto búsqueda del ARA San Juan. El presidente Mauricio Macri decidió ayer posponer el duelo por los 44 tripulantes del submarino perdido, y no hablar del tema, a la espera de que la Armada confirme oficialmente lo que en la Casa Rosada dan como un hecho: que las chances de encontrarlos vivos son nulas.
Aunque el Gobierno evaluaba un mensaje del jefe de Estado decretando el duelo, todo cambió cuando el ministro de Defensa, Oscar Aguad, se reunió con los familiares de los tripulantes en la Base Naval de Mar del Plata. Allí el mensaje de los familiares fue claro: increparon a las autoridades del Gobierno y de la Armada, le pidieron que no cesen en la búsqueda y que, de encontrar el submarino, que se intente un rescate. A pesar de que se trata de una posibilidad que la Armada había descartado el jueves.
En este contexto, la reacción de Macri pareció tardía. No emitió palabra alguna sobre el tema en las últimas 48 horas. Tampoco lo hizo Aguad. De hecho, el jueves, tras las palabras del vocero de la Armada, Enrique Balbi, sólo hubo tuits sobre la cumbre preparatoria del G20 (cuando llegarán los principales líderes del mundo), una de las apuestas clave para el Gobierno.
En este marco, fue el propio Aguad quien le contó a Macri lo sucedido en Mar del Plata. En esos momentos, junto al jefe de Gabinete, Marcos Peña, y otros colaboradores, se prefirió no emitir palabra hasta que sea la propia Armada la que confirme la situación.
En esa reunión el ministro de Defensa fue claro con los familiares: “No hay condiciones de que haya vida”, les dijo.
Estrategia. Por la mañana de ayer, en la habitual reunión de coordinación que realiza el jefe de Estado con sus más cercanos asesores, se habló de emitir un mensaje decretando el duelo. Quienes estuvieron allí aseguran que lo vieron muy afectado y, en ese momento, se evaluó decretar un duelo nacional y brindar las condolencias a los familiares. Se suponía, en principio, que grabaría un mensaje por redes sociales, con el estilo comunicacional que suele imprimir el macrismo.
Incluso, Macri decidió posponer la inauguración del “Paseo de la República”, una obra por la cual se achicó la residencia presidencial de Olivos, derribando una de las paredes laterales para crear un espacio verde con acceso público.
Otro punto que sigue de cerca el Gobierno es la reacción de los familiares. En ese marco, creen que no habrá una oleada de críticas a Macri por lo sucedido. “Va a haber enojos de parte de los familiares, pero no vemos una crisis ahí, en definitiva para la familia militar los tripulantes del submarino son héroes”, confiaron en el Ejecutivo.
De todas maneras, el Presidente sigue de cerca la búsqueda del submarino vía Aguad, aunque intentará no perder de vista su agenda, en especial tanto la cumbre del G20, como el trámite legislativo de las reformas previsional, laboral y el pacto fiscal con los gobernadores.
Mientras muchos cuestionaron el silencio de Aguad en los momentos críticos de la búsqueda, según fuentes oficiales, la relación de Macri con el ministro de Defensa está “impecable”. Es más, aseguran que el jefe de Estado lo ve ajeno a la crisis del submarino, en particular porque asumió la cartera de Defensa hace menos de seis meses.







