Mauricio Macri aprovecha sus viajes. En el avión suele dormir durante horas, apenas comeensaladas y disfruta de los dulces, en especial las masas. La comodidad de los asientos en businessle dan lugar para estirar las piernas. Nunca elige Aerolíneas Argentinas y se aloja en hotelescuatro y cinco estrellas. La cuestión de los viajes del jefe de Gobierno tomó dimensión cuando, enmedio del derrumbe en el bar de Palermo, Macri tuvo que enterarse 45 minutos después cuando suavión aterrizó en Roma proveniente de París. Desde que el líder del PRO asumió, estuvo fuera delpaís por viajes oficiales más de dos meses (62 días), según datos del Ejecutivo a los que accedióPERFIL.
Si se agregan vacaciones y recorridas de campaña, habría estado más de cien días lejos de laCiudad. Cuando en octubre del año pasado estalló el escándalo por espionaje, Macri decidió irse ennoviembre cinco días a Madrid y otros tantos a Copenhague. En 2008 pasó 16 días fuera del país y enlo que va de 2010 otros 18. Pero los viajes le jugaron una mala pasada: cuando el juez Oyarbide locitó por las escuchas a fin de abril, se encontraba en India y tuvo que postergar su declaración.También cuando la Cámara confirmó su procesamiento, el 15 de julio, tampoco estaba en la Ciudad: sehabía ido tres días a Santo Domingo a participar de la Cumbre de Ciudades Iberoamericanas.
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