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Mazazo de Chávez y furia empresaria hacen trastabillar a los Kirchner

Hugo Rafael Chávez Frías, el amigo bolivariano, ha vuelto a meter al matrimonio Kirchner en un baile. No es la primera vez, pero la decisión de nacionalizar tres empresas argentinas, tomada intempestivamente el jueves por la noche, se da en medio de una campaña electoral especialmente crítica para el oficialismo, justo cuando su estrella está en declinación y cuando la Presidenta y su esposo chicanean a todos con que no se animan a discutir el “modelo”.

06-10-2026 | 20:16

Hugo Rafael Chávez Frías, el amigo bolivariano, ha vuelto a meter al matrimonio Kirchner en unbaile. No es la primera vez, pero la decisión de nacionalizar tres empresas argentinas, tomadaintempestivamente el jueves por la noche, se da en medio de una campaña electoral especialmentecrítica para el oficialismo, justo cuando su estrella está en declinación y cuando la Presidenta ysu esposo chicanean a todos con que no se animan a discutir el “modelo”.

El presidente de Venezuela ya los había comprometido mal con la valija de Antonini Wilson, tantoque ese episodio impidió la puesta en rodaje del gobierno de Cristina, pero también los habíadescolocado con la tasa de interés que le cobró a la Argentina cuando los petrodólares financiabanlos bonos locales, con el negocio de la venta de fuel-oil con azufre que debió ser reexportado apérdida, con el delirio del gasoducto Caracas-Buenos Aires, con el papelón de la expedición a laselva para rescatar a rehenes de las FARC, con la operación fallida de asesoría sojera de GustavoGrobocopatel y con varios etcéteras más.

"Sector briquetero, nacionalícese", proclamó el bolivariano el jueves por la noche anteobreros que discutían el futuro del complejo industrial de la región de Guyana. En ese momento degloria, embebido en armar “un plan integrador y colectivo, partiendo del núcleo de lostrabajadores y sus propuestas", Chávez abrió la Caja de Pandora en su relación con la Argentina yuna vez más dejó expuestos a los Kirchner, ya que la “transformación socialista” abarcóa tres empresas propiedad de Techint que procesan mineral de hierro para Sidor, el complejo que elvenezolano ya le había le expropiado al grupo argentino hace unos meses y que habría pagado (unosU$S 2 mil millones) recién hace unos días, en un banco londinense.

“Estamos de júbilo. Me siento contento, porque veo, palpo y siento el rugido de la claseobrera. Cuando ruge la clase obrera la burguesía tiembla”, enfatizó Chávez en Barinas, suestado. Unos días antes, el presidente de Venezuela había compartido un fin de semana en ElCalafate con Cristina y Néstor y había sido pomposamente presentado como un “aliadoestratégico” de la Argentina, quizás el único, junto a Brasil, que al país le queda en elmundo. Todas estas circunstancias le dieron suficiente aire a todas las cámaras empresariales elpasado viernes, para salir en fila a demandar un compromiso oficial de la Argentina en defensa dela emblemática Techint, quien por años dominó la Unión Industrial Argentina de la mano de PaoloRocca, una especie de patriarca para los hombres de negocios. Es que la profundización del“modelo” que proponen los Kirchner fue interpretada por todos como una posibilidad deataque al sector privado, que podría repetirse en la Argentina si el oficialismo gana laselecciones, tras los avances que el Estado está haciendo sobre aquellas empresas en las que supoconseguir acciones, a partir de la estatización de los fondos jubilatorios. Lejanos están lostiempos en que esas mismas cámaras llamaban de apuro a las redacciones en actitud de sumisión, paraque no faltara su comunicado entre las muestras de apoyo a alguna medida gubernamental de cualquiervalía. Esta vez fue a la inversa, con una demanda masiva y llamativamente igualitaria en losargumentos, pero también con una advertencia implícita hacia el Gobierno: “no queremos que enel futuro nos pase esto”. Paradójicamente, las cámaras del agro que están nucleadas en laMesa de Enlace y enfrentadas con el Gobierno, no dijeron nada sobre el caso en primera instancia,quizás como una devolución de gentilezas hacia la industria, que poco y nada los acompañó en otrostiempos.

Habituados como están a reducir todo a una lucha de intereses entre buenos y malos que ellosdeben arbitrar ya no como gobernantes sino como cruzados, tal como han hecho a las trompadas con elcampo, es probable que los Kirchner hayan tomado esos pronunciamientos empresarios como unadeclaración de guerra con propósitos electorales (o “destituyentes”, quien lo sabe).Aunque de momento, quizás no puedan o no quieran decirlo en público, no es difícil aventurar que sehan sentido defraudados a dos puntas, por los viejos aliados internos que ya no se arrodillan más,pero también por Hugo Chávez. En este punto, hay que consignar que, aún siendo sospechados por elvenezolano de enamorarse de Barack Obama y de jugar desde antaño un rol de contenedor regional apedido de los EE.UU., la carta que el nuevo presidente estadounidense le hizo llegar al gobiernoargentino durante la semana podría interpretarse, sin dudas, en ese sentido: “valoro losesfuerzos de (la) Argentina para trabajar como una fuerza constructiva y estabilizadora en laregión”, escribió el sucesor de George W.Bush.

Lo cierto de la situación es que los Kirchner se han mantenido siempre a pie firme a favor de laintegración no alocada de Chávez al Mercosur, algo que Brasil resiste todavía, ya que no le otorgaa Venezuela la efectiva sanción legislativa al consenso que dice que existe para hacerlo. Esevidente que las coordenadas brasileñas por estas horas van por otro lado y que están muy lejos delsocialismo bolivariano o del proteccionismo argentino. Hoy, el presidente Lula cree y Brasil loexpresa en boca de su ministro de Asuntos Estratégicos, Roberto Mangabeira Unger que “lospaíses que prosperaron son los que se abrieron al mercado y al mundo”, mientras habla sintapujos de “coordinación estratégica” entre el Estado y los productores, lejos de todaaventura populista, pero sin renunciar a los fundamentos de construcción de “un modelo dedesarrollo basado en la democratización de oportunidades económicas y educativas”. En cuantoal proceder de Chávez con el gobierno argentino, si éste les comunicó la semana pasada la decisiónde nacionalizar las empresas de Techint a Néstor y Cristina Kirchner y ellos no se lo trasladaronal grupo local es una cosa, pero si no les dijo nada, como informalmente confiesan en la CasaRosada, directamente los traicionó. Claro está que en su verborragia, Chávez le podrá explicar almatrimonio que se dejó llevar por el espíritu asambleario, el mismo que tanto le gusta al gobiernoargentino cuando no lo involucra y que no tuvo más remedio que tomar la decisión que quería lamayoría. Pero a esta altura de la campaña electoral, el daño ya está hecho y todo sonará aexcusas.

También el Gobierno podría evaluar que a los votantes el día de la elección poco y nada les va ainteresar estas cosas que han sucedido a muchos kilómetros de distancia y dejar las cosas comoestán, pese a que cualquier gobierno del mundo pelea por las inversiones de los suyos en otrastierras. Pero lo que indica que los Kirchner lo han tomado como algo grave para ellos es que, en laocasión, volvieron a adoptar la misma actitud de desconcierto que se les ha conocido en muchasotros episodios similares: se contraen como un bicho bolita. Y si la situación no era tan delicada,el silencio inicial la ha potenciado.

No obstante, el episodio de Chávez y la unánime rebeldía empresaria no alcanzan a esconder otrassituaciones que se dieron en la semana, como por ejemplo que la Presidenta y su esposo dijeran quela presentación judicial de la oposición lo que busca es “proscribir” a NéstorKirchner, una palabra que al peronismo le suena terrible, por aquello de los 18 años sinposibilidades de expresarse, que corrieron desde 1955 a 1973. Pero no es menos cierto que lasituación actual es un juego de niños al lado de aquellos tiempos sin Perón y también que, comoestrategia, conmueve más bien a pocos, porque la historia ya fue y porque se sabe que el Gobiernobusca cualquier excusa para transformarse en víctima.
Otro tanto ocurrió con el discurso del “doble estándar” que la Presidenta sueleutilizar para pegarle a parte de la prensa que, según ella, no da a conocer los indicadores quefavorecen al Gobierno y que evalúa de forma diferente las mismas situaciones, siempre sesgadas encontra de todo lo que provenga del kirchnerismo. En esta categoría, Cristina incluyó al INDEC, alque defendió a rajatabla para decir que tiene la verdad revelada, a la hora de determinar que laArgentina sigue creciendo.

Sin embargo, hay un punto en el que la Presidenta ha tenido razón en mostrarse a la defensiva,ya que, según su denuncia, ha tenido que soportar una serie de maniobras producto de laintolerancia y de los agravios, como son los escraches contínuos que sufre el oficialismo en cuantolugar del interior decide concurrir a hacer un acto proselitista. En primer lugar, ella mismo lapasó muy mal en Coronel Suárez, Daniel Scioli en Chacabuco, Agustín Rossi en Reconquista y hastaNéstor Kirchner ha tenido que extremar la seguridad y cambiar itinerarios para evitar losdesbordes.

Si la función opositora está dedicada sólo a armar planteos judiciales o a prepararle emboscadasal oficialismo, la situación preelectoral está irremediablemente trabada entre un gobierno que seacurruca y una oposición que no propone nada. Por eso, se espera con atención que esta semana se déa conocer un documento anti K, en el que las fuerzas opositoras plantearían una estrategia en comúnpara disputarle al Gobierno el control del Congreso, a partir de diciembre, con media docena deproyectos de ley institucionales que apuntarán a terminar con los Superpoderes y el actual Consejode la Magistratura, por ejemplo.

Hay que reparar que en esa mesa opositora no hay peronistas de Córdoba ni de Santa Fe, por locual Kirchner aun conserva la esperanza de sumar esos votos (sobre todo los de Carlos Reutemann) alconteo del 28 de junio para demostrar que él ganó la elección. Salvo alguna afirmación biencontundente al respecto, la permanente indefinición del santafesino, dicen los peronólogos, hoy loconvierte en un colaboracionista.

(*) Agencia DYN

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