Me estoy hartando de la mala fe en las internas de PRO”. La frase queGabriela Michetti soltó ante una consulta de PERFIL lo dice todo. La angustia de la ex vicejefa, que incluyó lágrimas, ya es indisimulable. La pésima relación que mantiene conHoracio Rodríguez Larreta por la sucesión en la jefatura de Gobierno volvió a sufrir otra escaladaen los últimos días.
No bien llegó de Madrid, el martes se encontró con un panorama sombrío: rumores sobre undistanciamiento con Macri (“cagate de risa”, le contestó Mauricio, pero nunca desmintió nada),su pase a la provincia de Buenos Aires y el avance del jefe de Gabinete porteño en PRO Capital, queella preside.
Pero la gota que rebalsó el vaso fue el lanzamiento de una iniciativa vinculada a losmotochorros que mostró a Macri con el rabino Sergio Bergman sin que ella supiera nada. Se enteróhoras después por el legislador porteño Fernando de Andreis. Para promover la recolección defirmas, el jefe de Gabinete se había reunido en secreto con los referentes barriales para organizar cómo y dónde se pondrán lasmesas con las planillas.
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