Mientras la epidemia de dengue avanza en Chaco, el gobierno de Jorge Milton Capitanich tiene llamativas formas de combatirlo. Luego que Perfil.com difundiera hace un par de dias que se utilizaban insecticidas vencidos para combatir al mosquito causante d ela enfermedad en la ciudad de Roque Sáenz Peña, la situación se ha agravado. El martes el intendente deCharata, Miguel Tejedor, confirmó que también allí se detectaron partidas de insecticidasvencidos, y hasta ironizó señalando que el gobierno provincial "vino a perfumar a los mosquitos".
Ayer, justamente en Charata se vivió una jornada cargada de nerviosismo y tensión popular. Anteel cariz de la cuestión, que ya ha regado de casos de dengue a las provincias limitrófes, inclusose atendieron infectados en el hospital Muñiz en Capital, Capitanich envió hoy al ministro deGobierno Oscar Peppo a Charata, a mostrar "gestión".
El funcionario se encontró con decenas de periodistas, el tema ya está instalado a nivelnacional, y trató de defender lo actuado, calificando de "pequeños errores" lo de los insecticidasvencidos y repitiendo hasta el cansancio ante todos los micrófonos "está todo controlado".
El asunto empezó a complicarse cuando numerosos vecinos empezaron a reunirse frente al hospitallocal, donde Peppo atendía a la prensa, de algunos gritos se pasó a los insultos, llegaron los empujones y Peppo debió literalmente escapar de la gente,recluyendose con sus seguidores en el edificio de la municipalidad. Un nutrido grupo de los airadosvecinos de Charata lo siguió, por lo que convocaron de urgencia a la policía para que forme ungrueso cordón ante el edificio comunal. Peppo, a las 23, llevaba más de tres horas "refugiado", esperando el momento para salir yvolver a Resistencia.
Lo de "está todo controlado" hizo enojar a los pacíficos vecinos de Charata, pero hubootro detalle, que muestra un desopilante sentido de lectura política. El grupo de allegados queacompañó a Peppo a Charata trató de repartir unas hermosas gorras blancas, que no encontrarondemasiado eco en muchos lugareños: mostraban, prolijamente tejida, la imagen de la esposa de Capitanich, ministra de salud dela provincia jaqueada por el dengue, con la leyenda"Sandra Mendoza, con los ciudadanos siempre".
A la misma hora en que todo eso pasaba, Capitanich defendía al gobierno nacional polemizandosobre retenciones con Eduardo Buzzi en los estudios de TN, en la Capital Federal.






