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Modelo Bicentenario

La "herencia" que deja una dirigencia corrosiva a esta y las generaciones futuras es desoladora.

24-08-2026 | 11:46

El gobierno y la oposición están más unidos que nunca. Es cierto que nos los une el amor sino elespanto. Pero a poco que se revisen los postulados y acciones de uno y otro lado se verá que tienenmuchos más puntos en común que diferencias.
Apenas sutilezas separan a uno y otro sector. Tal vez modos, tal vez vestidos, máculas quesólo sirven para confundir a una sociedad que se encuentra más que nunca en la orfandad.

Sin remontarse a épocas pre-históricas, un cuarto de siglo de "democracia" es un lapso más quesuficiente para exigir a la dirigencia política algún progreso. Democracia entre comillas, ¿o acasose vivió la democracia con plenitud, en medio de medidas de emergencia, superpoderes y derechoscercenados?

De cualquier forma, gobierno y oposición se conjugan para someter una vez más a la poblaciónbajo la inflación, la pobreza, la marginalidad, llevando al país al sacrificio de nuevasgeneraciones.

El uso de las reservas para el pago de la deuda los une. Todos están de acuerdo con ello, sóloque difieren en como realizar la exacción sin tener en cuenta el daño inferido a la población.

Sacar reservas para pagar la deuda implica emitir más pesos para comprar esos dólares y estolleva a aumentar la cantidad de pesos en el mercado. Al mismo tiempo, el gobierno para mantener lailusión, le pide al Banco Central que le gire, no sólo las reservas, sino también las utilidades-contables, no realizadas-. Para colmo de males, el BCRA está operando exclusivamente en el mercadode euros debido al embargo que pesa en Nueva York sobre la cuenta en la Reserva Federal, y debidoal ataque que está sufriendo el euro por la crisis griega, las reservas a futuro disminuiránsensiblemente. Y como si esto fuera poco, le pide adelantos transitorios. Todo esto a cambio deLetras del Tesoro que nunca va a pagar y que deja al BCRA con un activo colmado de incobrables, unpasivo enorme lleno de impagables -billetes más LEBAC y NOBAC y otras deudas-, y como resultado unpatrimonio neto ficticio.

Luego, al haber más pesos en circulación y al no aumentar la oferta de bienes por una inversióninsuficiente, se produce un aumento generalizado de los precios. El dinero que la población tieneen su bolsillo tiene menos respaldo y la gente busca sacarse de encima ese dinero lo más rápidoposible, aumentando la demanda de bienes, creyendo que se ponen a salvo del deterioroinflacionario. La velocidad y la aceleración de la circulación del dinero, sumada a esa expansiónde la demanda se traduce en un nuevo incremento de precios, en un mecanismo de retroalimentaciónque lleva a una espiralización de la inflación y finalmente a otra debàcle.

Mientras el gobierno siga cebando la bomba del gasto público -con una expansión del 40 porciento anual, emitiendo moneda espuria, con la economía cerrada y sin financiamientointernacional-, la crisis está a la vuelta de la esquina.

¿Alguien escuchó a la oposición atacar este aspecto monstruoso del modelo económico regente? Elgobierno apuesta ahora sus fichas al canje de la deuda y cree que con ello se le van a abrir laspuertas de los mercados internacionales para conseguir más combustible.

En la Casa Rosada, están ilusionados con esta operación diseñada por el ministro de Economía,Amado Boudou, quien prometió el paraíso, a la salida del default. Mientras el ministro estápreocupado por el ingreso de un intruso al Palacio de Hacienda, no parece preocuparle quien pasóinformación privilegiada de esa operación a grupos especuladores que han hecho pingües ganancias ensus portafolios. El salto en la paridad de los títulos desde que se anunció el canje hasta sumaterialización es el producto de esa información con la que contaron unos pocos. Esto, al menos,merece una investigación administrativa y judicial.

El canje implica en los hechos -aun con una alta adhesión-, una expansión del stock de deuda ycon ello mayor necesidad de fondos para afrontar el pago de servicios e intereses, en momentos enque el color rojo domina los saldos de las cuentas públicas.

Estas son las consecuencias del "Modelo Bicentenario" diseñado por una dirigencia corrosiva: unpaís con inflación, mayor deuda, déficit fiscal, infraestructura derruida, caída de las reservas,menor inversión, pobreza y marginalidad. Una herencia pesada para ésta y las generaciones futuras.Lástima que en estos casos no exista beneficio de inventario…

(*) Agencia DYN

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