Guillermo Moreno siguió con rigurosidad el discurso de apertura de sesiones que dio lapresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Cada cifra que la mandataria decía, el secretario deComercio Interior la escuchaba con más atención que cualquiera de los diputados y senadorespresentes.
Sentado en un palco del primer piso junto al intendente de Tres de Febrero, Hugo Curto, unincondicional del Gobierno, Moreno movía las manos, se agarraba su nariz, esa que le dio el mote de"napia" entre los militantes peronistas de la Capital Federal, y charlaba con el referente delconurbano. Sonreía y aplaudía.
Poco le importó que Cristina no nombrara siquiera una vez la palabra"inflación" en las 11.006 palabras que insumió su discurso. Al ser consultado por Perfil.com sobre las palabras de CFK, Moreno fue escueto y contundente: "Brillante, como siempre", afirmó.
No opinó lo mismo Alfonso Pra Gay, economista de la Coalición Cívica, quien la acusó de "manejar las cifras a su antojo" en torno al déficit fiscal, y "manipular las cifras de la pobreza".
Tampoco pensó igual Gerardo Milman, del GEN, autor de un proyecto de reforma integral delIndec, quien sostuvo que "parece que para Cristina Kirchner el bolsillo de los argentinos forma parte del mundovirtual". Juan Carlos Morán, de la CC, por su parte, apeló a la ironía: "Cristina vive en el país de las maravillas".
Cuando Perfil.com consultó a Moreno sobre los proyectos que baraja el Congresopara reformar el Indec, cuya intervención le responde, el secretario de Comercio optó por elsilencio y muy educado se retiró. "Sin comentarios", respondió. Ante la insistencia de este medio,contestó con un gesto por la negativa y se fue.







