La decisión de la presidenta Cristina Kirchner de suspender su viaje a China por temor a unaactitud conspirativa de Julio Cobos en su ausencia, no hizo mella en la imagen del vicepresidente.Por el contrario, provocó un efecto boomerang para el Gobierno. Según una encuesta que encargóPERFIL, casi el 70 por ciento de la gente cree que no fue correcta la cancelación de lagira asiática y un porcentaje similar opina que el vicepresidente no debe renunciar.
¿Cuál es la lectura que hacen los encuestados? Que la jefa de Estado hizo una maniobra políticapara intentar cargar en las espaldas de Cobos, la culpa de la inestabilidad derivada del conflictocon el Banco Central.
De hecho, eso quedó expuesto con las declaraciones de la Presidenta (“El vicepresidente nocumple con sus funciones.”) y en la de sus ministros. Aníbal Fernández, el jefe de Gabinete,lo llamó “Cobos iscariote”, en alusión a la traición de Judas. El oficialismo atacó acoro. El diputado Agustín Rossi dijo que el vice “desestabiliza al Gobierno” y el sindicalista Hugo Moyano le reclamódignidad: “Está haciendo un papel vergonzoso”.
Sin embargo, la percepción de la opinión pública no es la misma que la del kirchnerismo. Ytampoco es la misma que la del radicalismo. El mendocino se defendió enseguida: “Nunca toméninguna medida en ausencia de la Presidenta”, y desafió al Ejecutivo a que le inicien unjuicio político.
Un dato curioso de la medición es la evolución de la imagen de Cobos desde el voto no positivo,aquel 17 de julio de 2008 hasta hoy. Según el relevamiento de Management & Fit, desde esemomento hasta ahora la imagen buena del vicepresidente cayó más de 12 puntos, aunque sigue conservando un porcentaje alto de aceptación (supera el 50 por ciento). Laimagen mala de Cobos creció el 10 por ciento. La evolución de la imagen de Cristina registra queconserva un rechazo superior al 40 por ciento, mientras que en Cobos la percepción negativa es deapenas el 17 por ciento.






