Una parte de la sociedad teme que la política se encamine en una dirección de agresividadautodestructiva para todos: para el kirchnerismo, para el peronismo no kirchnerista, para elpanradicalismo y, finalmente, para el país en su conjunto. Usted fue actor de todos los sectores:del kirchnerismo, como su primer ministro de Economía; del peronismo no kirchnerista, en igualpuesto con Duhalde, y del radicalismo, como su candidato a presidente en las elecciones de hace dosaños. Con esta experiencia, ¿cuál es su visión de lo que pasa en la política?
—La sociedad argentina percibe que hay una dinámica de partirla en dos: en kirchnerismo yantikirchnerismo. Hasta se confunde con peronismo y antiperonismo. Cada vez que la sociedadargentina se ha partido en dos segmentos, los resultados fueron negativos. Por eso acá hay quehacer un gran esfuerzo para, por la vía democrática, tratar de sacar del escenario político a losdos extremos, que hoy son el kirchnerismo y el carrioísmo. Son dos extremos que se retroalimentan yque nos impiden dialogar en torno a los temas sustantivos del país.
—¿Ni el oficialismo ni la oposición se acomodan a la nueva situación? ¿Ambos actúan contrael otro como en un juego de suma cero?
—Sí. Pero el Gobierno, por el hecho de ser gobierno, tiene un grado de responsabilidadmayor. Le corresponde dar el paso inicial en búsqueda de consensos. No lo hace, y algunos sectoresde la oposición le responden con la misma mecánica.
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