El mismo día en que la Corte Internacional de La Haya falló en el pleito por Botnia, que llevó años yenfrentó a la Argentina con Uruguay a un punto casi sin antecedentes, el gobernador correntino Ricardo Colombi dijo que quiere instalar pasteras en suprovincia, vecina a Entre Ríos.
"Tenemos más de 150 mil hectáreas forestadas y hay que darle valor agregado a nuestraproducción", dijo el mandatario durante una rueda de prensa, y advirtió que "deberemos definir qué hacer con esos bosques implantados". Dijo que "no hay que tener miedo ni rasgarse las vestiduras por los cuestionamientosambientales" que existen en torno a este tipo de fábricas, y justificó la posibilidad deque se radiquen en Corrientes, al recordar que "en Misiones hay dos o tres pasteras, otra en Rosario y otra en Buenos Aires".
"Corrientes no es una provincia industria y si no podemos plantar, si no podemos cosechar,¿de qué vamos a vivir?", se preguntó Colombi. Su razonamiento es parecido al delsanjuanino Gioja, que justifica las toneladas de cianuro que la minería vuelca en los cursos de agua cordilleranos en lascondiciones de su provincia (y no en los negocios que ello implica)..
El mandatario radical aseveró que "tenemos paralizados más 150 millones de dólares de inversión por la demora en laaprobación de Ley de Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos", norma que se encuentraen la Cámara de Diputados provincial, con media sanción del Senado.
"Creo que hay una gran contradicción en algunas personas que por tener una actitud extremista enla protección del medio ambiente están condicionando el futuro de la Provincia", enfatizó elgobernador, quien tras retomar el poder el pasado 10 de diciembre salió a denunciar un graveescenario financiero heredado por su primo hermano y antecesor en el cargo, Arturo Colombi. Agregóque "los que desean que seamos una provincia con escasa producción de valor agregado, hacen muymal y no piensan en la gente" y llamó nuevamente a "aprovechar el desarrollo forestal que tiene Corrientes". Era el dìa justo.







