Piedra libre para Menem: despechado, estaba en su casa del Golf de La Rioja

La historia secreta detrás de la ausencia que permitió al oficialismo dejar sin quórum la sesión preparatoria del Senado. Por qué tuvo mucho de venganza.

05-10-2026 | 04:24

Que había pactado con el kirchnerismo, que tenía problemas de salud, que por lluvia no habíapodido salir el vuelo que iba a traerlo a Buenos Aires... Varias fueron las razones que seesgrimieron para justificar la ausencia de Carlos Menem en la importante sesión de ayer del Senado. Sinembargo, la realidad fue una sola: el ex presidente estaba recluido en su casa del Golf Clubde La Rioja, despechado por el "ninguneo" que según allegados suyos sufre por parte del"Bloque Federal" de peronistas "no K" que preside Felipe Solá.

Así es: según informaron a distintos medios fuentes cercanas a él, Menem podría haberviajado a la Capital y ocupado su banca pese a la lluvia que efectivamente cayó en su provinciadurante todo el día, pero prefirió no hacerlo para cobrarse revancha de ese menosprecio del quecree haber sido objeto por parte de quienes, como el mismo Solá -quien fuera su secretario deAgricultura y Ganadería-, otrora comieran de su mano.

De esta manera, además, el ex mandatario se aseguró recobrar mucho de la notoriedad que perdieraal menos por siete días; es decir, hasta la sesión que el próximo miércoles tendrá lugar en elSenado y en la que, de acuerdo con las mismas fuentes de su entorno que revelaron el porqué de su faltazo, Menem ya sí dará el presente y votará en contra de las aspiraciones kirchneristaspara que la oposición pueda doblegar al oficialismo en el armado de las distintas comisiones.

Para lograr el golpe de efecto que buscaba, el riojano tomó varios recaudos. Primero, se ocupóde que su ausencia fuera bien sorpresiva, asegurando que estaría en la sesión en sendas charlastelefónicas desde La Rioja con el vicepresidente Julio Cobos y Adolfo Rodríguez Saá. Ya entrada lamañana de este miércoles, en tanto, simplemente se limitó a responder que no podía viajar por lalluvia cuando Luis Barrionuevo lo llamó y le ofreció un avión privado para llegarse a BuenosAires.

A partir de allí, sus pasos quedaron ocultos bajo el más estricto secreto: cortóprácticamente toda comunicación con sus interlocutores políticos, y apenas se limitó a enviar a unfax con las vocalías que pretende tener en algunas comisiones. Sólo se supo que había almorzado consu secretario privado, Ramón Hernández. Luego, el silencio. O, mejor dicho, la revancha, que, a suscasi 80 años -los cumplirá en julio-, el ex presidente disfrutó en la intimidad tal comominuciosamente lo había calculado. Sí: otra vez, Menem lo hizo.

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