¿Por qué vivir para morir y no vivir para nacer?

25-08-2026 | 07:51

Jhony Cash decía tener "algo con los trenes". Lo mío es con la edad. No siempre ni contoda. Con los 80, digo. Estos intrusos acaban de invadirme pero su impertinencia no es nueva. Huboun amague durante mis 30. En mi segundo libro (La vida continúa) algo le picó a la Musa para que sele ocurriese dictarme un delirio como el que titulé "Poema octogenario"(sic) ¿A qué iba (y por qué)yo en 1950 a ponerme a hurgar en edad tan improbable y decadente? Descarto fuese motivado porabuelo o vecino longevos y de quienes soy ahora un coetáneo a destiempo. Supongo que se tratóde un rapto metafísico ignoto de esos que suelen hacer flipar a los "poetas". Pues total que mearrojé al futuro (al 2010) con dicho textito pretencioso del que solo rescato un verso: "Ahora lospájaros vuelan más despacio". De todos, es el único que dió en la tecla y pasó mi autocontrol decalidad. Y el de la realidad. Lo compruebo a diario. A los 80 el tiempo encoge, el espacio seamplía y lo raudo se serena. Y si ésto sucede del modo más natural del mundo ¿por qué no puedeesperarse nos sobrevengan milagros mayores todavía? Uno al que aspiro (y para nada original) es quela veloz mutación que vivimos de una vuelta de campana y con ella, un fantástico reverso decalendario en el destino de la especie. Si pisamos la Luna, si clonamos a Dolly, si han plasmadouna célula artificial, si un chip de silicio (conteniendo una Enciclopedia) podría ser alojado enel carbono del cerebro. Si cosas así ya flotan ante nuestras narices ¿por qué no acabar conla melancolía de la finitud dándonos una biografía menos mezquina y más justa? ¿Por qué vivir paramorir y no vivir para nacer? ¿Acaso es divagación más compleja que la que Calderón hace a través deSegismundo al afirmar que "La vida es sueño y los sueños sueños son"? Hace bien delirar y divulgarpropuestas de este tipo. Tensan el espíritu y nos preservan de los efectos de la política mundial ylocal. Sugiero, por caso (insistiendo en lo dicho) una que promueva invertir la dirección de larueda del tiempo. No es fantasía, pues "todo lo que existe fue imaginado alguna vez" (Blake) Másdifícil que dar vuelta el tiempo es frenar el negocio mundial de armas y drogas. Esos sí sonasuntos irreversibles contra los que ni los dioses pueden. En otros campos es más fácil. Tal comose llevan hoy la ciencia y la poesía bien podrían llegar a darnos una sorpresa padre cualquiermañana de éstas. Por ejemplo, la de despertar un día con la primicia de que será posible nacerviejos y morir bebés. Una simple inversión en el orden y montaje de salida y llegada, y ya estaría.Ingresar a la realidad sabihondos, calmos y buenazos, y salir de ella prendidos a un pezón de miel,sin identidad ni culpa. Nada de dirigirnos a la lotería cielo/infierno sino volver nuestros pasoshasta que los piecitos se acojan a los mimos del mullido césped del limbo. Ir liberándonos de apoco del perverso abuso de la lógica para adoptar el de la más jugada imaginación. El arte defábular no debería sufrir el arbitraje de la razón práctica. Todo es posible. E imposible a lavez.

Que la Iglesia siga decidiendo a que edad de nuestra infancia pasamos de ser locos a sercuerdos. Que salven a los bancos del daño de los bancos. Que nazca una mezquita en el ground zerode Manhattan. Que cuelguen "de los huevos" (sic) a Putin como amenazan sus mujics por haberlosabandonado en medio de los incendios.Que Kirchner y Magneto vuelvan a repartirse la Torta endisputa. Que Carrió sentada a la puerta de la Etica vea pasar cabizbajos a los espantapájarospolíticos que la critican. Que todo esto, y más, puede sonar a disparate, pero también convertirseen noticia tan cierta como que el Sol sale y el Sol pónese. O como que alguien, habiendo alcanzado80 años, sienta divertido verse descender de a poco por la escalera de la edad, y tardar un tiempode 80 años en volver a la cuna. Yo jugué. ¿Juega usted?

(*) Especial para Perfil.com

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