Política

Primicia top: cuatro veces 20 años no es nada

13-10-2026 | 14:07

La noticia de esta semana es que el día de mi cumpleaños cumplió 80 años. La tiro así, abocajarro, por su interés pùblico. Es que constaté un error de la realidad. Medimos mal el tiempode nuestras vidas. Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Verifiquen y verán. En mi caso el22 de diciembre de 1929 cumplió 80 años. Está certificado en Zárate. Pero juro que a mi me debenunos cuantos. Todos no llegaron. Algún dios se los quedó. Fallas técnicas en el hardware sí quehay: descomposición de células, vértebras alzadas, músculos quejicas, miocardio en desafine. Perono es más que anatomía. La identidad cumple otra cosa. Mi "yo" real aún no se asomó a los 60. O meanotaron unas décadas antes. O hay dos edades. ¿Viejo verde? No es lo mío. ¿Viejo boludo? Menos.¿Entonces? Pasa, creo, que solo registro presentes, no ayeres. Mi desmemoria responde a una entregaenfermiza a cada hoy. A la carencia de eslabones de lógica sensible que hilvanen las secuencias detiempo que tomamos por normal. Lo mío pasa por ser un fanático del presente. Por elegir que lostres tiempos son uno. Que "amé,amo,amaré,"es lo mismo.Y en él estoy. Quienes homenajearon estasemana mis 80 (?) pasaron por alto que para mi ¡cuatro veces 20 años no es nada! Confieso midisfunción con el fin de prestar un servicio etario a la comunidad. Así, tal vez, despierte enotros el deseo de ecualizar su dentro y su fuera. Rarezas como las que me sacuden se dan también ensentido inverso. ¿O no hay viejos de 20 años y gerontes de 40? Viví "mi semana" en medio de estefabuloso equívoco que cuento y que no para aquí. Por fineza social fui cómplice de sus ritos: soplévelas, alcé copas, besé caras. Fue una conmovedora experiencia para cuando los cumpla de verdad.Hasta me permitió (como hago) imaginar que le sucede a uno al cumplirlos. Pude entreverlo. Laprimero, descubrir que de joven uno es más lindo por fuera y de viejo mas lindo por dentro.

Mi disparatada fecha no escapó a mi curiosidad de cronista. Ni a mis delirios. Fue imperiosopreguntarme que sucesos rodearon el parto en aquella tarde de domingo del 22 de diciembre de 1929 aorillas del Paraná. Y bebé lector prodigio que dicen fui me asomé al diario El Mundo de ese díapara saber en dónde y entre quienes había caído. Seré breve. Con el "dedito" acaricié en la tapa lataciturna cara de Yrigoyen presenciando la jura de de los Granaderos (cuyos jefes ya tramabanvoltearlo) Al hojear títulos no hice más que vivir presentes: 1/ "Estados Unidos anuncia quereducirá sus armamentos navales" (sic) 2/"La actividad de un solo agente permitió la detención devarios asaltantes" (sic) 3/"Descubren maniobra de ventas de nombramientos en Ferrocarriles delEstado" (sic) 4/Alumnos de Derecho ofrecen al rector Ricardo Rojas pagar los deterioros producidosal ocupar la Facultad" (sic) y 5/(a toda página) "El contrabando de tabacos es una industria ennuestro país" (triple sic) Y no seguí porque me atrapó la columna dominical de Roberto Arlt, quetituló "Trabajos singularísimos" prieto y jugoso recuento de dilemas, sudores y dislates de laporteñería.

Darles estas viejas primicias del "ser nacional" es lo menos que puedo ofrecer a mis lectores ensemana tan "inflada" como ésta. En cuanto al zarateño bebé informar que lo tuvieron siete mesesenvuelto como un rollo de primavera chino para que no saliera ni chueco ni jorobado (praxisfallida). Que pasó de caballito blanco a caballo gris y degradó luego a oso blanco y camélido conbastón. Todo por fuera, como dije. Que se convirtió en ignorante especializado (esto es,periodista)y escribió millones de palabras para otros y algunas para él. Y que cuando le dijeronque tenía, ahora sí, 80 años, recordó lo que el dálmata Andrés, su padre, solía decir en estoscasos: "La vida es un día. Los años un cuento"

(*) Especial para Perfil.com

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