¿Quién quiere usted que gane en 2010?

25-08-2026 | 06:28

Esta es una encuesta capciosa. Tiene un toque de “mala leche” aunque también unagotita de ética.No es pregunta que infarte a nadie. Aunque tampoco es sencillita. Y bueno, habráque jugarse alguna vez...Así que respire hondo como en yoga y con la mano en la cabeza (el corazóndejó de ser confiable) hágale frente a esta pregunta: ¿Quién quiere usted que gane en 2010? ¿LaSelección o la Constitución? No se ría. No se escape. No sea chirle. No responda “Lasdos”. Así seguro votaría Pilatos (pensando en azurro no en biancoazurro) ¿Y? ¿Qué hacemos?¿Ya la tiene? ¿Qué respuesta suya apunto en el formulario?
Este Sagrado Libraco que nos fundó en 1853 reposa (nunca mejor dicho) en una solemneUrna del Senado. Es el único ejemplar (lo original siempre es único). Pese a guardar nuestroGénesis está al cuidado de una sola persona. Una mujer, cuyo nombre daré en otro ocasión.Solitaria, y entre angustias varias, ella se encarga de la sobrevivencia diaria de nuestra máximareliquia espiritual. El Libro sobre el que 72 senadores y 257 diputados se juramentan, cada tanto,a mejorar el destino social de los 40 millones de párvulos que representan. 40 millones quecada 4 años juegan a la Lotería Electoral con la ilusión de que estos 329 vicarios pondrán enpráctica los mandatos que enaltecen las páginas del Libro.

Esa esperanza no cuaja nunca.

Hay motivos. Por lo general, el Bolillero de donde salen los 329 juramentados, viene trucho.Y por lo particular, se vota por el "número" que más dinero tuvo para ofrecerse "en consideración".Charlatanes mediáticos, publicistas, “políticos” y demás timadores protagonizan una"previa" feroz. Ganarán quienes consigan mantener a “la opinión pública” en estadoboquiabierto perpetuo. Colaboran en el logro de este clima de catalepsia miles de bárbaroslocutores radiactivos, payasos a cara descubierta, y portavoces de naderías. Algunos lo hacendepredando éter, pantallas y neuronas, dedicando simposios televisivos a reflexionar sobre elproceso inflamatorio del tendón de Aquiles Beckham, la hipocondría de Riquelme o la estabilidadfaraónica de Grondona Tales suelen ser sus temas esenciales. De la intemperie, desidia,inseguridad que sufre el Sagrado Libraco Argentino de 1853, ni palabra. De ello se ocupa unaempleada del Congreso.No solo se esmera para evitar que la biblia argentina desaparezca de la urna,sino para impedir que el añoso ejemplar se aje, humedezca y pierda color (en algunos casossufragando el gasto con dinero propio, pues el "oficial" se retrasa o no llega nunca)

¿Cambiaría la realidad del país si este único ejemplar de nuestra Constitución Nacional undía se esfumara? La responsable de cuidarlo no hace futuribles. Se limita a informar de ese y otrospeligros, pero ni Tesorería ni Seguridad se muestran muy sensibles. Por lo que, como se dijo,bien curtida que está, abre su carterita y “se pone” para adquirir "lo que a laConstitución le haga falta". La situación merece estar nominada en la lista del más genuinosurrealismo nacional. De suceder estas verguenzas con reglamentos de FIFA o AFA, seguro ya sehabrían producido corte de rutas, luz y aparecido Cherquis Bialo por Cadena Nacional a frenar lairacundia del patriótico tablón. Nada así despierta nuestra huérfana y folklórica Constitución. SuReglamento no tiene hinchas ni racionales ni fanáticos. Dado el caso, no vendría mal dedicar este domingo a una breve encuesta de reflexión. Para saber en donde estamos parados. Ytambién para dar la alarma. Porque la sensación térmica social anuncia "letargo creciente" y"silencio cubriendo todo el país". ¿Nos hemos quedando sin lengua? ¿Estaremosaprendiendo a no hablar?. Urge saberlo.

(*) Especial para Perfil.com

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