Dice que durante su época como funcionario una extrema dedicación al trabajo lo llevó a ciertoaislamiento. Y que un divorcio complejo también había minado sus ganas de reincidir en elmatrimonio. Pero toda regla tiene su excepción, o bien, toda tormenta termina por dar paso a un díasoleado.
“Durante el tiempo que fui funcionario siempre dije que yo era un hombre común, pero conuna esponsabilidad importante. Tenía un trabajo muy difícil porque, en general, la sociedad noaprecia mucho al recaudador. Es como que terminás alejándote de la gente y siendo una especie decaja de resonancia de las cosas que funcionan mal en el país. Es cierto que también tenía quecultivar una imagen de tipo duro. Pero al final, me terminaban reclamando hasta las demoras deAerolíneas. Antes de que, en 2005, la Justicia me otorgara la tenencia de mi hijo, Santiago (17),yo sólo encontraba un poco de distensión en la mecánica”, confiesa Santiago Montoya (49), elpolémico y heterodoxo ex director de ARBA, la agencia de recaudación de la provincia de BuenosAires, quien fuera separado de su cargo en abril pasado, luego de no aceptar una candidatura testimonialpara el partido kirchnerista “Trabajaba mucho, me ocupaba de mi hijo y de mi casa, yestaba un poco distanciado de todo.
Pero hubo una mujer que cambió mi manera de pensar”, afirma Montoya, mientras abraza a AnaSánchez (46), su novia desde hace casi tres años y quien se convertirá en su esposa el próximoviernes 20 de noviembre.
Ambos viven en la misma calle de la localidad de Beccar, y comenzaron su relación cuando, enenero de 2007, Montoya sufrió un atentado en su casa y Ana se solidarizó con él. Seis hombresarmados amenazaron al custodio de la cuadra y preguntaron por la dirección del ex recaudador.Finalmente otro vecino, el juez Luis Cayuelas, intervino espantando a los criminales y el incidenteno pasó a mayores.
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