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Tiempos raros...

El gobierno busca hacer más ostensible la alianza con el sector financiero, articulando toda una gama de decisiones económicas que terminan favoreciendo al microcentro porteño e impactando positivamente sobre los balances de los bancos.

24-08-2026 | 14:22

El gobierno busca hacer más ostensible la alianza con el sector financiero, articulando toda unagama de decisiones económicas que terminan favoreciendo al microcentro porteño e impactandopositivamente sobre los balances de los bancos.

Desde la emisión de Letras del Banco Central, operaciones de pases, créditos subsidiados,colocación de deuda y hasta un fenomenal estímulo al consumo, todo ello basado en una emisiónmonetaria sin precedentes y enmarcado por una política de virtual seguro de cambio.

¿Cómo es posible que en 2002, algunos de los principales bancos del mercado habiendo perdidocasi el 98 por ciento de su patrimonio y siendo deudores del Estado, y en 2010, esos mismos bancossean acreedores netos del Estado y su patrimonio valga varios cientos de millones de dólares?

Todo eso fue posible, gracias al accionar de la administración Kirchner que permitió latransferencia de millones de dólares de la sociedad hacia el sector financiero, uno de los sectoresde más alta rentabilidad del país.

Una política de elevado gasto público, financiada con emisión monetaria más los altosrendimientos de los títulos públicos y el elevado costo del crédito generaron las condicionesnecesarias para que el sector financiero embolsara ingentes sumas de dinero.
Basta con analizar los balances de las entidades financieras y las columnas de sustentopatrimonial para advertir donde están sus fortalezas.

La ratio de créditos hipotecarios sobre el total, al igual que aquella de los créditos al sectorproductivo a largo plazo en relación con la cartera de cada entidad es bajísima. Esto es, loscréditos de riesgo son escasos y su riesgo de incobrabilidad está debidamente previsionado.

Del otro lado, los créditos personales al consumo, con altísimas tasas, representan hoy el "corebusiness" de los bancos locales, junto con las inversiones en títulos públicos, para financiar elgigantesco aparato estatal y toda la maquinaria de subsidios.
En otras palabras, el sector financiero se convirtió en la vía por la cual el matrimoniopresidencial pudo construir la ilusión del consumo, financiar su enorme gasto burocrático ymantener funcionando una compleja red de beneficios a sectores afines.
Además de lo dicho, la administración Kirchner ha construido virtualmente un escudo dedefensa para el sector financiero al convertir a la ANSES en una suerte de banco paralelo queopera, defendiendo el valor de las carteras de títulos y acciones, merced al portafolio confiscadoa millones de trabajadores que tenían sus ahorros en las ex-AFJP. El peso específico de la carteraprevisional es determinante para un mercado tan pequeño como el local. De allí, que los Kirchnerhan forjado una alianza con el sector financiero mucho más sólida que con ningún otro sector de lasociedad.

Pero transcurren tiempos raros en la Argentina de los Kirchner, tiempos de violación de leyes,normas y "códigos", tiempos de traiciones donde la cultura del "sálvese quien pueda" cruza a laNación con efectos devastadores. Todo puede cambiar en cuestión de días. Por otra parte, el canjeya es historia. Luego de casi diez años de haber decretado unilateralmente la cesación de pagos dela deuda pública, la Argentina cierra el segundo tramo de un canje de deuda, sin que se solucionesu acceso a los mercados internacionales de crédito.

Aún queda un remanente de acreedores que continuará intentando la vía judicial para el cobro desus títulos, lo cual puede complicar la situación de los activos argentinos en el exterior.

En los hechos, aún continúan pesando embargos y otras medidas cautelares sobre cuentas oficialesen el exterior. Al mismo tiempo, continúa en default, la deuda que mantiene el país con eldenominado "Club de París" originalmente de unos 6.500 millones de dólares pero que con laactualización de intereses y penalidades pueden orillar los 10.000 millones de dólares.

Sin embargo, y a pesar de estos obstáculos, habría que preguntarse, ¿por qué los mercados siguensiendo tan esquivos para la Argentina? ¿Por qué razón el riesgo país del país orilla los 800 puntosbásicos y no refleja el estado del maravilloso modelo económico?, se preguntan una y otra vez en laCasa Rosada.

¿Por qué razón la Argentina no realiza la auditoría del Artículo IV con el FMI?, se preguntanlos analistas internacionales.
¿Será que las cuentas fiscales sólo muestran una cosmética contable y una creativaestadística que no permite ver la realidad?

(*) Agencia DYN

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