•El "Paper" de la CIA sobre la Argentina y la crisis

Un informe inesperado que vino de donde no debía venir

La relación entre la Argentina y EE.UU. encierra varios factores, que mezclan cuestiones de imagen, ideología y hasta la sombra de Hugo Chávez.

06-10-2026 | 18:08

La relación entre la Argentina y Estados Unidos suele pasar por distintas facetas, muchas veces sobresaltada por distintos resortes que saltan enWashington y estallan crispados en Buenos Aires. Lo que es interesante es que muchas de estasreacciones, a veces tienen un disparador en común. La Argentina parecería ligarla de rebote, aunque siempre agrega su peso propio, y hay varias coincidencias.Hagamos un repaso simple. El acto en Buenos Aires con Chávez, cuando el presidente Bush estaba en Montevideo, adormeció la relación, aprincipios del 2007. Y ahí empezaron los problemas, aunque ya había habido chispazos en la Cumbrede las Américas, en Mar del Plata, dos años antes.

Luego vino el primer estallido fuerte a fines del 2007. Apenas asumida la nueva Presidentaargentina se destapó el caso de la famosa “valija”. Convocado por el ministro Taiana,el embajador norteamericano Anthony Wayne tuvo que salir a explicar que se trataba de una investigación delDepartamento de Justicia, fuera del ámbito de las relaciones exteriores. También su superior, elSubsecretario para asuntos latinoamericanos, Tom Shannon, tuvo que aclarar que la investigación fue en realidad dirigida haciaVenezuela, calmando los ánimos en una visita a la Casa Rosada.

Un año después, asumido el demócrata Obama, hubo intercambio de cartas, floreos varios, y hastaun llamado telefónico cuando la Presidenta Cristina estaba de gira en Egipto. Hace un poco más deuna semana Shannon visitó la embajada argentina en Washington, y conversó con el embajador Timermany con el segundo del Palacio San Martín, Victorio Taccetti, en lo que se llamó “una reunión de alto nivel”, buscando un positivo acercamiento alnorte y una postura común frente a la próxima reunión del G20. De paso se discutía un encuentro Obama-Cristina.

Pero, ayer sucedió lo inesperado. Al Presidente Obama aparte de enviarle un reporte diario deseguridad, la CIA le ha comenzado a brindar inteligencia económica. El nuevo director de lareconocida “agencia”, Leon Panetta, un ex congresista de California y ex Jefe de Gabinete de BillClinton, explicó a los periodistas que “lo que ocurre en la economía y sus efectos, afecta la estabilidad del mundo, yeso puede también incidir en las políticas exteriores de Estados Unidos”. En larueda de prensa Panetta habló de China, de Rusia, y en el mundo Latino, se despachó con tres países en problemas, nombrando aEcuador, Venezuela y la Argentina. Sin dudas, nadie en Buenos Aires, ni en laembajada en Washington, esperaba un mensaje tan frontal y menos de ese ámbito. Quizás hubiera sidomás lógico que el comentario provenga o del FMI, o quizás de algún otro organismo económico, dondea veces solían ajustarle las clavijas a los déficits estructurales argentinos, algunos añosatrás.

Es claro que la Argentina no sufre tanto como Venezuela por la caída del petróleo, algo que síle preocupa a Chávez estos días. Quizás le preocupa a la CIA la relación institucional en el poder,los habituales conflictos con la figura de la vicepresidencia, y el poco diálogo con la oposición.También la Argentina tiene ciertos niveles crónicos de pobreza, pero en verdad no los tiene más quemuchísimos otros países de la región. Resulta raro que la CIA no haya hablado de lo que ocurre en otras regiones más al Norte,como por ejemplo México, azotado por los carteles de la droga o Colombia, que desde hace ya casi 60 años tiene en guerra gran parte de suterritorio con fuerzas revolucionarias. Pero como el informe era “económico”, esta vez le tocó directamente a la Argentina, uno de lostantos países a los cuales el viento en contra recién ahora le está pegando de frente. Pero no esel único en potenciales problemas, ni uno de los más débiles, y todo puede cambiar si loscommodities vuelven a subir de precio para el segundo semestre o quizás en el 2010.

El problema que tendrá que dilucidar el gobierno argentino es porqué el país figura en “listas” en que no debiera estar. Puede ser un problema de imagen, puede haber otros aspectos, pero es evidente que en la CIA ven a laArgentina con ojos de preocupación, y ese ha sido el mensaje. Una visión que puede tener cierta cuota deideologismo, por cierto.

Inclusive cabe pensar que se trata de una visión interna, nada más, y nada menos, de unorganismo que muchos en Estados Unidos dicen que hace largo rato está en crisis. Pero no cabe dudasque ha sido inoportuno. No olvidemos que hay figuras nuevas en Washington, y reaccionar peor, puederetroalimentar en contra. Pero es también un llamado de atención. Algo no está sonando como debieraen el desaceitado reloj de la política argentina, al menos en ciertos aspectos de la imagen almundo. Mejorarla no es trabajo de la CIA, es responsabilidad de los argentinos, y principalmente detodos sus dirigentes. Habrá que copiar otros modelos, otros sistemas. ¿Y si imitamos algunos estilos políticos de nuestros vecinos Brasil y Chile?

(*) Especial para Perfil.com

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