Política

Una semana triste para el periodismo

13-10-2026 | 12:42

No me gusta nada lo que estoy viendo. Como periodista, fue una de las semanas más penosas que metocaron vivir. Me duele ver a colegas a los que respeto tan condicionados.

Durante la dictadura, no se podía contar los asesinatos. Era horrorosa esa cobardía pero laalternativa era la muerte.

Durante las más de dos décadas de democracia, muchos periodistas no pudieron denunciar actos decorrupción de los gobiernos de turno (en el momento que se producían y no años después, que sí sepuede) porque las empresas donde trabajaban recibían beneficios a cambio de silencios. Eraindigerible esa autocensura pero la alternativa era el despido.

Sin embargo, ahora, para no ser despedido ya no basta bancarse la omisión, sino que hay queatacar a quienes se oponen a los intereses del medio en que se trabaja. Y no fríamente, nicínicamente (como hace Aníbal Fernández, que defiende lo indefendible pero queda claro que no secree nada de lo que dice y ni siquiera pretende que los demás le crean), sino auténticamente, conla pasión de quien está convencido de que defiende principios. Eso es trabajo insalubre.

Hasta el enfrentamiento Kirchner-Clarín, estas prácticas (y aun peores) eran patrimonio demedios de poca trayectoria y mala fama. Ahora, pasaron a incorporarlas –aunque seaparcialmente– los grandes medios, autodegradándose tristemente.

Continúe leyendo la columna deJorge Fontevecchia en la edición impresa del Diario Perfil.

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