Esta vez, fue el turno de los dirigentes de Unión-Pro. En el marco del llamado al diálogoabierto por el Gobierno, Francisco De Narváez, Felipe Solá y Gabriela Michetti llevaron sus reclamos a la Casa Rosada, donde charlaron con el ministro delInterior, Florencio Randazzo, en una reunión que destacaron como "amable" y "sin tensiones".
"Le dijimos que hay un clima de incertidumbre", resumió Solá lo ocurrido a la salida del cónclave,en una breve charla con la prensa en la que destacó que "en un país con 12 millones de pobres", sedebería informar mucho más sobre "qué hace el ministerio de Desarrollo Social" que comanda AliciaKirchner.
"La gente sabe lo que hace Moreno pero no lo que hace la señora Kirchner", completó el exfuncionario kirchnerista, quien volvió así a pisar la Casa Rosada por primera vez luego de susalida del Frente para la Victoria.
Según Solá, para revertir su actual imagen el Gobierno "tiene que generar muchos actos positivosdurante mucho tiempo". En la misma línea, el otrora gobernador bonaerense dijo que "un cambio en elIndec y en la ONCCA generaría credibilidad".
Por su parte, Michetti se mostró esperanzada en poder derogar los superpoderes y transformar elConsejo de la Magistratura, aunque pidió "gestos concretos" en esa dirección. "Vi al Ministro conuna actitud de escucha y de tomar nota de todo", aseguró antes de destacar que "se pudo hablar contranquilidad, sin tensiones".
En tanto, De Narváez afirmó que transmitió al ministro del Interior la "agenda parlamentaria" dela agrupación, que incluye propuestas para enfrentar la "pobreza" y avanzar con la reforma delIndec. El vencedor de Néstor Kirchner en la Provincia agregó que espera que este "sea el inicio deun proceso distinto de gobierno entre el Poder Ejecutivo y Legislativo".
Por el macrismo y Unión Pro asistieron a la reunión De Narváez, Solá, Michetti, Claudia Rucci,Esteban Bullrich, Federico Pinedo, Gustavo Ferrari y José Torello. En tanto, Randazzo estabaacompañado por el vicejefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina.






