Videla no puede decir que no le avisé: el 23 de diciembre del año pasado, le aclaré, por si hubiera hecho falta, que él no iba a quedar satisfecho con mi libro debido, en especial, a las preguntas y repreguntas sobre el tema crucial de los detenidos desaparecidos durante su gobierno.
Las entrevistas no fueron grabadas porque está prohibido ingresar con grabadores a la prisión federal de Campo de Mayo. Yo tomaba nota de cada una de sus respuestas y luego las pasaba en limpio; Videla pudo revisar todas sus respuestas y, de hecho, realizó diversas sugerencias de puño y letra, como consta en originales que todavía conservo.







