La epidemia de dengue desatada en el Chaco podría extenderse aotros puntos del país, desde la latitud de la provincia de Buenos Aires hacia el norte. Lascondiciones están dadas porque a la presencia del Aedes aegypti (sólo en Buenos Aires hay millones de ejemplares del mosquito que transmitela enfermedad, aunque por ahora no están infectados) se suman malas condiciones sanitarias y el ocultamiento de información por parte de lasautoridades, lo que impide tomar adecuadas medidas de prevención.
Por si fuera poco, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN)advirtió que el otoño que comenzó la semana pasada será entre uno y dos grados más cálido que lohabitual, lo que mejora la performance tanto del mosquito como del virus que provoca eldengue. María de los Milagros Skansi, del departamento de climatología del SMN, dijo a PERFIL que“el otoño tendrá temperaturas medias normales o superiores a las normales, sin irrupciones deaire frío desde el centro de la Patagonia hacia el norte del país”.
“Un otoño cálido es muy propicio para el dengue en muchaszonas del país”, indicó Alfredo Seijo, jefe del servicio de Infectología del Hospital Muñiz.“La prolongación de las altas temperaturas y la humedad actúan extendiendo la vida delmosquito y favoreciendo su procreación. Y también hace que sea más corto el período de incubaciónextrínseca, es decir, el tiempo que necesita el virus para tener su ciclo biológico completo en elmosquito”, agregó.
El investigador cordobés Walter Almirón completó: “Laincubación dura aproximadamente diez días a 27ºC; si la temperatura es menor a los 20ºC, elmosquito está más inactivo”.
Alarma porteña. Mientras tanto, en la Ciudad de Buenos Aires ya se toman medidas para elcaso de que llegue la epidemia. Según informó el director del Instituto Pasteur, Oscar Lencinas, sellevaron a cabo reuniones especiales con miembros del Ministerio de Salud porteño y se dispuso lacompra extra de reactivos para diagnosticar la enfermedad con el fin de tener en stock, sobre todoteniendo en cuenta la proximidad de la Semana Santa, en la que el intercambio turístico con zonas afectadas con la enfermedad incrementan losriesgos. “Hay que tener a la comunidad médica en alerta. Luego de Semana Santa van aaparecer personas con síntomas febriles que pueden ser dengue y tenemos que estarpreparados”, dijo Lencinas, quien también remarcó la necesidad de no ocultar este tipo deinformación al público.
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