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La Gripe en las personas con enfermedad cardiovascular

Autocuidado, seguimiento médico y la vacuna antigripal, algunas de las recomendaciones para prevenir el contagio.

23-08-2026 | 03:42

La gripe es una enfermedad respiratoria que ha acompañado al hombre desde hace más de 1000 años.Además de las epidemias de influenza que cada año ocurren durante la época invernal, a lo largo desu historia la humanidad ha padecido varias pandemias. Como es sabido, al menos tres de ellas sedesarrollaron en el transcurso del siglo pasado, en los años 1918, 1957 y 1968.

La pandemia de gripe actual ocasionada por el virus A (H1N1) no es una situación imprevista pues hace ya más de 10 años (con la aparición delos primeros casos de gripe de origen aviar A (H5N1) en Asia) los expertos anunciaban laposibilidad de que una nueva pandemia ocurriría en el transcurso del nuevo milenio. Y esta pandemia(que será la primera pero quizás no la última del siglo XXI) no sólo desafía una vez más lacapacidad del hombre de enfrentar y resolver dificultades, sino que pone de manifiesto la necesidadde orientar los recursos disponibles para proteger a los más vulnerables.

¿Con qué cartas contamos para enfrentar una pandemia de gripe? En primer lugartodo aquello que conocemos de la enfermedad, tanto de la gripe estacional (que nos aquejainvariablemente cada año) como de la influenza que ha causado las sucesivas pandemias.

Sabemos que la gripe estacional o común, si bien puede afectar a cualquier persona, es en losindividuos de cualquier edad que padecen enfermedades cardiovasculares (junto a todos los mayoresde 65 años y a aquellos que tienen enfermedades pulmonares crónicas, diabetes y enfermedadesrenales, entre otras) en los cuales puede causar mayor impacto; es por ello que a estos grupos selos considera los más vulnerables a la gripe y sus complicaciones. Y esto es cierto también en elescenario de la pandemia de gripe A (H1N1) que nos afecta en las últimas semanas.

Es necesario destacar, por otra parte, que por primera vez en la historia contamos con una seriede recursos técnicos y posibilidades de comunicación y organización prácticamente inmediatas, conlos cuales podemos seguir el comportamiento de este nuevo virus casi diariamente y comprender mejora quienes afecta y de qué modo, de manera de implementar las medidas de cuidado más apropiadas.

Desde el inicio de la pandemia se ha observado que este nuevo virus es capaz de afectar apersonas sin ningún factor de riesgo para las complicaciones de la gripe. Recientemente se hanincorporado a la lista de individuos vulnerables ya conocidos (como lo son las embarazadas) a otraspersonas como los obesos. Sin embargo, aquellos que sufren enfermedades cardíacas (así como elresto de los grupos considerados de riesgo) siguen siendo pasibles de sufrir los embates de lagripe A (H1N1).

¿Cómo afecta la gripe, estacional o pandémica, a este grupo de personas? No sólolo hace provocando la enfermedad por todos conocida (caracterizada por fiebre >38º C deaparición brusca, tos, dolor de garganta, secreción nasal o rinorrea, cefaleas, dolores muscularesy postración) sino también causando alteraciones o deterioro de la enfermedad subyacente que los predispone: se sabeclaramente que durante la temporada de influenza aumenta la incidencia de hospitalizaciones porinsuficiencia cardíaca y hay mayor incidencia de episodios de enfermedad coronaria (incluyendo elinfarto de miocardio) y de infartos cerebrales; también puede producir descompensaciones enpacientes con enfermedades pulmonares (incluyendo a los asmáticos) y en los diabéticos.

¿Qué podemos hacer para evitar estas situaciones? La pandemia que nos afecta nosólo motiva el autocuidado, con las pautas y recomendaciones que se sugieren, sino también elcuidado de los que nos rodean, mediante la práctica de la solidaridad y la responsabilidadsocial.

Por otra parte, es muy importante que las personas con características que los ubican en algunode los grupos de riesgo tengan un seguimiento médico periódico adecuado y reciban, además de laspautas de alarma apropiadas, la vacuna antigripal. La misma los protege (más que de padecer lamisma enfermedad - la cual puede manifestarse de una manera menos intensa, en caso de ocurrir enlas personas previamente vacunadas) principalmente porque disminuye la posibilidad de sufrir lascomplicaciones descriptas.

Debe destacarse que la American Heart Association recomienda desde el año 2006 (a raíz deexperiencias llevadas a cabo por diferentes grupos de expertos, incluyendo a profesionales denuestro país) y con el mismo entusiasmo que el control de la presión arterial y el colesterol, lavacunación antigripal en los enfermos con patologías cardiovasculares crónicas.

Además, es conveniente la consulta con el médico de cabecera particularmente ante la apariciónde cuadros como los descriptos, durante la época en la que circula el virus de la gripe. En elescenario de la pandemia actual, si bien no está claro aún si la vacuna antigripal estacionalprotege contra el virus de la gripe A (H1N1) no debe olvidarse que también circula en la comunidadel virus estacional y las personas con factores de riesgo deben estar vacunadas.

Las dificultades y desafíos que estamos obligados a enfrentar en estos días con motivo de lapandemia de gripe A (H1N1) son una oportunidad para poner en práctica tanto los conocimientos quedisponemos, los recursos médicos (como la vacuna antigripal y los antivirales) y técnicos, como lacapacidad de comunicar (alertando y enseñando, pero sin atemorizar). Estas son algunas de lasherramientas que tenemos en nuestras manos para enfrentar un problema de tamaña magnitud como elque nos plantea hoy una nueva pandemia.

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