A todas las mujeres nos gusta sentirnos lindas y ser miradas. Ser bellas parece ir de la mano de la condición femenina. Ser hermosa, gustar, ser miradas. ¿A qué mujer no le gusta eso?
Desde tiempos inmemoriales, las mujeres han dedicado una parte importante de su tiempo a su cuidado y embellecimiento personal. Uno de los ejemplos más conocidos de la historia es el de Cleopatra, una mujer dotada de una belleza deslumbrante que se daba baños de leche y mejoraba su mirada delineándola con kohol color negro para que tuviera más profundidad.

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