El alemán Robert Enke se suicidó estemartes arrojándose a las vías de un tren. Tenía 32 años, era el arquero del Hannover y atajabaen la selección de su país. Estaba casado y tenía una beba de ocho meses. Tres años atrás, habíasufrido la pérdida de una hija de 2 años, a consecuencia de una dolencia cardíaca.
¿Por qué se suicidó? ¿Se podría haber evitado ese fatal desenlace?
Según Ricardo Rubinstein, psicoanalista miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina(APA) y director de SportMind, una consultoradedicada al trabajo psicológico y desarrollo emocional de jugadores, equipos y organizaciones ensituaciones con exigencia de alta competencia, "hay veces en las que un suicidio no puede evitarse,pero los clubes e instituciones deportivas deberían contar con un perfil de profesionales que se ocupen de la salud mentalpara poder prevenir cuadros de este estilo". Además, "por las características de la profesión,quienes están en situación de alta competencia están en un nivel de exigencia superior al resto yentonces el nivel de presión o el nivel de angustia es mucho más intenso".
Por su parte, Marcelo Roffé, licenciado en Psicología y presidente de la Asociación de Psicología del DeporteArgentina, considera que "las presiones en el alto rendimiento son muchas, pero no es común quecomo consecuencia de esto el deportista se suicide. Tiene que haber causas internas importantes que lo motiven". En este caso en particular, "el haberperdido a una hija es algo que seguramente no ha podido elaborar, pero debemos sumar algunas otrascuestiones que desconocemos, ya que siempre pensamos al suicido como algo multicausal".
"Generalmente se toma lo psicológico sólo en relación al rendimiento deportivo, pero hay queocuparse también de los problemas personales de los jugadores, de las relaciones entre sus pares ycon el entrenador; esto es importante como prevención en alguien que padeció una desgracia o quetenga una patología previa que pueda desembocar, como en este caso, en el suicidio", agregaRubinstein.
La muerte de Enke no puede explicarse todavía. El presidente del Hannover, Martin Kind, le dijoa la agencia DPA estar seguro de que el deceso del deportista "no tiene nada que ver con el fútbol"y que "es un horror". "Uno espera que pasen muchas cosas en la vida, pero no algo así", agregó.
Kind, además, mencionó que el estado emocional del arquero era "inestable" y que seguía afectado por lamuerte de la hija, pese a que junto con su esposa habían adoptado luego a una niña.
En esta dirección, Roffé sostiene que "habría que revisar si recibía la atención psicológicaadecuada y si se tomaron todas las medidas de prevención".
Para Rubinstein, sólo pueden manejarse hipótesis: "Lo deportivo puede ser un factor más que sesumó a otras situaciones que a él lo venían deprimiendo. Pero quizá no se prestó atención o no setomó en cuenta la seriedad del cuadro que este jugador tenía".







